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Pueblo bloqueador versus pueblo productor

Lunes, 22 de junio de 2026 a las 05:00

Las imágenes de una señora de rodillas pidiendo el fin de los bloqueos en la ciudad de La Paz, ilustra el momento crítico que ha vivido el gobierno de Rodrigo Paz en La Paz por más de 50 días, la desesperación de la gente en el occidente y el castigo a la economía en todo el país. Este escenario deplorable causado por una minoría con poder de prohibir transitar las calles y carreteras, gracias a su poder de organización y que habla en nombre del pueblo, muestra un Estado débil, un gobierno sin brújula y una democracia amenazada. Otro conflicto más, no una rebelión popular, en Bolivia.

En el contexto boliviano, Pueblo es un concepto político útil para articular grupos sociales cuando se necesita interpelar al gobierno nacional. El bloqueo protagonizado por la COB y la federación de campesinos Túpac Katari, que ha superado los 50 días en el departamento de La Paz, es un evento de enormes magnitudes en nombre del pueblo bloqueador. Esta acción de los dirigentes obreros y campesinos organizados políticamente ha erosionado la democracia, develado un Estado débil y un gobierno timorato, pero lo peor de todo, ha castigado al pueblo productor no organizado políticamente.

De acuerdo con Weber, el Estado es una organización de carácter institucional y política en la medida que tiene éxito con el monopolio de la violencia legítima para que se cumpla el ordenamiento. En la práctica, el gobierno timorato de Rodrigo Paz no ha tenido éxito para hacer cumplir el orden ante los bloqueos y delitos cometidos en nombre del pueblo (bloqueador) por personas bajo la dirección de las cabezas visibles de la COB y la Túpac Katari. Bolivia es un país donde el pueblo productor sufre las consecuencias de ser dirigido por un gobierno que no ejerce con éxito el poder del Estado para castigar al pueblo bloqueador.

La COB y la Túpac Katari son organizaciones obreras y campesinas, respectivamente, que están fungiendo como partidos políticos sin haber ganado elecciones. En nombre de una supuesta “rebelión popular”, han dañado la economía de un país mediante los bloqueos. Por su parte, los grandes, medianos y pequeños productores de bienes y servicios son sujetos individuales, el pueblo productor, sin poder de organización política para bloquear y pretender tumbar un gobierno, pero con el poder de generar desarrollo económico. 

El desamparo político del pueblo (productor) es una desventaja política ante el gobierno nacional por una razón: las organizaciones obreras y campesinas, que bloquean en nombre del pueblo, pueden coaccionar al gobierno y debilitar al Estado. Mientras tanto, el pueblo (productor) no tiene esa capacidad orgánica para coaccionar al gobierno y debilitar al Estado. Es decir, no son políticamente peligrosos para nadie.

El gobierno de Rodrigo no ha sabido canalizar los conflictos en nombre del Estado, por respeto a la democracia y en favor del pueblo productor. La COB y la Túpac Katari han canalizado el conflicto de acuerdo a sus reglas de juego e intereses sectoriales, en sintonía con el interés personal de Evo Morales: no ir preso por los delitos de trata con menores de edad. El gobierno de Rodrigo es condescendiente con el pueblo bloqueador e indiferente con el pueblo productor. Triste.

Bajos estas condiciones políticas, la única acción que puede generar el aumento de credibilidad en el gobierno y confianza en el Estado por parte del pueblo productor, no el pueblo bloqueador, es detener a Evo y castigar a la dirigencia de la COB. La democracia tendrá la oportunidad de respirar aire fresco luego de este acto patriótico que, también, puede incubar paz a La Paz y certidumbre política a todo un país. 

(*) José Orlando Peralta es politólogo

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