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16 de julio de 2017, 4:00 AM
16 de julio de 2017, 4:00 AM

En los pasados meses la universidad pública cruceña ha sufrido conflictos por razones financieras, laborales, aseo de los baños y carga horaria. Si se analiza caso por caso se corre el riesgo de extraviarse en los detalles técnicos y políticos de cada uno. Si se los analiza en conjunto es posible aproximarse a una perspectiva general de la situación por la que atraviesa la institución académica que alberga la mayor cantidad de estudiantes en el país.

Decir situación de crisis suena a cliché, porque es un término que se utiliza desde hace mucho tiempo, y no explica ni provoca una toma de conciencia colectiva para superarla. Por ello, nos referiremos a dicha situación como punto de inflexión. Bajo este enfoque se plantea el desafío de analizar y actuar en la Uagrm desde sus problemas actuales, que son la manifestación de un estado crítico que pide a gritos su transformación estructural. En el ámbito del medioambiente, los puntos de inflexión ecológica desencadenan una serie de efectos que revierten los círculos viciosos responsables por el deterioro ambiental. 

Los círculos viciosos son transformados en ‘círculos virtuosos’ que proyectan al sistema ecológico-social hacia la sustentabilidad. Si hacemos una traspolación de este significado para analizar la universidad cruceña, podemos identificar que su círculo vicioso es la politización y su círculo virtuoso la viabilidad de un nuevo estado de institucionalidad academia. Para que empiece a desencadenarse el punto de inflexión, el primer paso es planificar los tiempos y espacios de trabajo entre los actores universitarios. El segundo, es iniciar una reflexión autocrítica colectiva para debatir el origen y desarrollo de los problemas acumulados. 

Sin conocer cuál es el verdadero estado de la ‘U’ desde sus dimensiones académicas, políticas, administrativas y financieras, cualquier propuesta o proyecto de cambio carecería de sustento científico para acometerse y sería una reforma falaz. El conflicto que se dio en julio de 2016 se puede entender bajo el enfoque del punto de inflexión, como un mensaje que empezó a interpelar la reversión del estado en que se encuentra. Los conflictos actuales no son casuales, devienen de un proceso de acumulación de demandas insatisfechas, sumado a los habituales pronósticos preelectorales que motivan algunas peticiones que son acciones políticas. Con voluntad  política se puede empezar con la tarea de reconstruir la cultura académica de la Uagrm. 

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