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Los recursos naturales siempre han sido fundamentales en la historia de Bolivia. Hoy más que nunca. Mientras la curva de la extracción del gas desciende en forma preocupante, el Gobierno revaloriza otras fuentes de ingresos económicos para un país rico en recursos en toda su extensión territorial. El litio y el hierro siempre estuvieron amagando a ser más protagonistas; sin embargo, por una y otra razón se quedaron en el banco de suplentes. Si la dinámica política lo impidió muchas veces, es tiempo de cambios para revertir esa situación.

Este importante reservorio, llamado Mutún, ubicado en Puerto Suárez, Santa Cruz, alberga unos 40.000 millones de toneladas de hierro, ha tenido sus inconvenientes para ponerlo en marcha en diferentes etapas. No obstante, el empeño y la visión de expertos no se han dejado vencer por los tropiezos.

Se conoce que la veta fue descubierta en 1850, pero recién después de mediados del siglo pasado el cerro fue considerado por los gobiernos de turno que, al detectar su enorme potencial, gestionaron, sin lograrlo, ponerlo en marcha. A fines del siglo pasado, en 1985 se visibilizaron iniciativas que no prosperaron. El pequeño mercado interno, la difícil logística y la falta de energía y de agua impidieron su puesta en marcha.

La empresa brasileña EBX en 2005 inició una ilusión que se esfumó rápidamente por afectaciones al medioambiente. De nuevo, otra licitación permitió a Jindal Steel en 2007 reiniciar, a riesgo compartido, un nuevo ciclo productivo. Pero, a pesar de que los vientos soplaban favorables con buenos precios internacionales del hierro, la nueva sociedad con el Estado boliviano duró hasta el 2012. La relación contractual se resolvió con no pocos ruidos y afectaciones.

Un cuarto intento para desarrollar el Mutún se materializa hasta hoy a través de un acuerdo entre el Estado y la empresa Sinosteel Equipment & Engineering Co. Ltd.

Ahora el gigante comienza a despertarse. Se pone en marcha una vez más uno de los sueños postergados de los cruceños, de este y de otros siglos anteriores.

El Mutún, un megayacimiento de hierro, entre los más grandes del mundo, comienza a articular sus proyectos hacia un futuro tan próximo como anhelado. Hace unas horas el arribo de cien camiones de alto tonelaje con estructuras metálicas para instalar el primer módulo ilusiona no solo a los porteños sino a todos los bolivianos.

El complejo siderúrgico será montado con 33.000 toneladas de estructuras metálicas y equipos procedentes de China, México, Alemania y España.

Se anunció que la inversión de la etapa inicial es de $us 546 millones. En esta instancia se espera producir 200.000 toneladas de acero hasta finales de 2023. En una segunda etapa se proyecta producir 500.000 toneladas de acero para cubrir, primero, la demanda interna que es de 400.000 toneladas y luego exportar, un objetivo que comenzaría a hacerse realidad en poco tiempo.

Según el Gobierno, el montaje de este complejo gigante, constituido por siete plantas, creará más de 1.500 empleos directos y 3.000 indirectos. Seguir soñando es la premisa, sobre todo al ver que los primeros pasos comienzan a pisar tierra firme. El anhelo es consolidar este proyecto sin la tradicional contaminación política y con beneficios económicos para la región y para todos los bolivianos.

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