23 de julio de 2022, 7:37 AM
23 de julio de 2022, 7:37 AM

El 3 de junio de 2018 Naciones Unidas declaró el Día Mundial de la bicicleta, con el fin de promover este medio de transporte, un saludable instrumento de cambio social que contribuye al bienestar y al desarrollo sostenible.

En no pocas capitales y ciudades importantes del planeta la sustitución del automóvil por este invento de dos ruedas creado por el alemán Karl Drais en 1817 gana las calles cada día más y con buenas razones.

Esta saludable opción de transporte, además de ser gratuita, es también un vehículo de ocio. Se estima que en el mundo hay 1.000 millones de bicicletas, que en estos últimos lustros se ha puesto de moda revalorizando sus cualidades. La pandemia, por ejemplo, ha cambiado la percepción de la bicicleta para evitar el uso del transporte público y ha ganado adeptos que hoy aprueban su uso, de moderado a constante.

Pero algo tan simple, necesario o divertido como andar en bicicleta puede ser una mala idea cuando no hay condiciones ni de infraestructura, ni educación vial.
El 15 por ciento de los accidentes de tránsito que se registran en Santa Cruz de la Sierra involucra a ciclistas. Así lo dio a conocer la Unidad Operativa de Tránsito hace unos días. La preocupante cifra delata una peligrosidad asociada, por ejemplo, con la falta de consideración de los conductores de motorizados para con los ciclistas.

No es un vehículo menor, tiene las mismas normativas que los conductores de motorizados. Goza de los mismos derechos y obligaciones, lo que no tiene es la señalización adecuada en sus rutas asignadas en la gran ciudad. Si bien es un vehículo autorizado por ley (3988) y amparado en el Código Nacional de Tránsito, falta infraestructura para su real desarrollo.

La contaminación atmosférica, lumínica y sonora podrían disminuir con un mayor uso de la bicicleta, pero la gran mayoría no está dispuesta a lograr ese objetivo, que sabemos, es positivo y que traerá mejores condiciones de vida para el conjunto de la sociedad.

La habilitación de ciclovías en la ciudad abre una oportunidad de traslado, pero también una opción de medio de transporte y de ejercicio físico y mental. Recurrir a este sistema que cada día se emplea con mayor aceptación ante las necesidades de las grandes urbes significa desarrollo y empatía, educación y tolerancia, atención y respeto.

Es destacable la realización de la segunda etapa del Biciclon 2022, que se llevará a cabo este domingo para, entre otras cosas, transmitir valores saludables y concienciar a conductores de motorizados a incorporar en su paupérrima educación vial otras normas de tránsito y así incorporar la atención debida a este generoso y leal medio de transporte.

Entre las carencias de esta urbe, se analiza actualmente un sistema en red de carriles exclusivos que conecte los puntos más requeridos para transitar en “bici”, pero además se necesitan zonas de estacionamiento o parqueo seguro, con un marco normativo que regule su uso. Este tipo de emprendimientos es solamente posible con un cambio de mentalidad, de conciencia y de educación sobre la manera de vivir fomentando esta posibilidad tan útil como cercana y familiar.

Faltan kilómetros de educación para lograr la incorporación adecuada de este fiel artefacto que, de juguete, ha pasado a ser una necesidad, un instrumento y un medio de transporte. Vale la pena intentarlo.

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