Opinión

¿Qué significa la fiesta del Corpus Christi?

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La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este Sacramento, Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo. Hay un estrecho vínculo entre las tres dimensiones de la vocación cristiana: creer, celebrar y vivir el misterio de Jesucristo, de tal modo que la existencia cristiana adquiera verdaderamente una forma eucarística. En cada Eucaristía, los cristianos celebran y asumen el misterio pascual, participando en él. Por tanto, los fieles deben vivir su fe en la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de la Eucaristía, de modo que toda su vida sea cada vez más vida eucarística. La Eucaristía, fuente inagotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí, el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vivido. (Aparecida, 251).

Tiene tres significaciones: Eucarística, social y humanitaria.

  1. Eucarística: Jesús celebro la última cena y nos mandó seguir celebrándola con la fracción del pan. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”. Jesús por ser pan partido, pan repartido y pan compartido es nuestro alimento y algo más.
  2. La Eucaristía culmen y meta de la vida cristiana. Es también el día del amor fraterno. Jesús sacia el hambre a los pobres, provoca el milagro de la abundancia, cuando se comparte lo que se es y lo que se tiene, aunque sea poco. Hoy solidaridad en nuestra Bolivia: En especial a los que esta pandemia, nos ha dejado impotentes, solos, a la intemperie, desarmados ante la vulnerabilidad. Qué hacemos por las personas en situación de calle, más de 10.000, los pobres que no tienen acceso a quimioterapia. Los 500.000 niños y niñas que no tienen escuela. Los 41.000 embarazos al año de adolescentes en Santa Cruz de la Sierra.
  3. La Eucaristía es una celebración profundamente humana. La Iglesia creció en los siglos III y IV por su capacidad de acogida expresada en las comidas compartidas con todos. La gente buscaba consuelo en la religión, una religión de menos culto y ritos y mucho más personal, social y comunitaria. La gente desamparada por la crisis encontraba en las comidas eucarísticas ayuda, protección, seguridad. Tendríamos hoy que recuperar ese sentido originario de la cena, donde todos somos iguales, sin divisiones, ni separaciones, ni privilegios.
  4. Tendríamos que llevar la Eucaristía a las últimas consecuencias. El dolor de los pobres no se remedia con limosnas, sino con justicia. Qué duda cabe que Caritas es necesaria, pero lo importante es que la economía se gestione de manera que desaparezca las desigualdades, las diferencias en los derechos humanos y desaparezcan las leyes que toleran las desigualdades irritantes.

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