Opinión

¡Quién manda a quién!

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5 de agosto de 2017, 4:00 AM
5 de agosto de 2017, 4:00 AM

Se dice que Santa Cruz de la Sierra es el municipio más grande y rico de Bolivia, y esta frase a muchos nos enorgullece. Lo que no se dice es que esta nueva realidad también tiene un lado triste, que bien conocemos (y padecemos) los cruceños; y es que también nos hemos convertido en uno de los municipios más caóticos, sucios y desordenados del país.

Entre 1990 y 2020, año en que concluirá la presente gestión municipal, hemos tenido tres alcaldes con el mismo apellido, una coincidencia irrelevante, es cierto; sin embargo hay otra coincidencia que no lo es. Los tres alcaldes Fernández tienen en común, además del apellido, haber entregado la ciudad a gremios organizados a espaldas y en perjuicio de los ciudadanos.

Ya sea como candidatos propios o, luego, como aliados políticos, prácticamente en todas las gestiones municipales de los últimos 30 años hubo un dirigente del transporte o un dirigente gremial como miembro del Concejo Municipal. Con el argumento de que “todos los sectores deben estar representados” se dejó de defender los intereses de la ciudad para felicidad de empresarios micreros y mercaderes varios. Y mientras tanto la ciudad quedó taponeada por mercados y con un servicio de transporte público que castiga y denigra a los usuarios.

Esta forma de hacer política, que ya lleva 30 años, ha creado verdaderos monstruos urbanos, que han crecido y se han fortalecido gracias a la ausencia total de autoridad y políticas públicas sensatas. La pregunta del millón es: ¿Y nosotros los ciudadanos, que no somos dirigentes transportistas, ni gremialistas, no contamos? ¿Hasta cuándo los intereses de esos señores van a estar primero que los intereses de la ciudad y sus ciudadanos?

Un gobierno municipal débil, sin autoridad, y que durante 30 años ha optado por ceder privilegio tras privilegio a algunos gremios, atemorizado por su capacidad de movilización, acaba generando un malestar generalizado a todos los demás ciudadanos. Los sucesivos gobiernos municipales Fernández acabaron haciendo exactamente lo contrario a lo que se esperaba que hicieran cuando fueron elegidos. Por eso hoy en Santa Cruz de la Sierra impera el caos; porque el ciudadano no-agremiado no tiene quien lo defienda. 

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