30 de septiembre de 2023, 4:00 AM
30 de septiembre de 2023, 4:00 AM

Bolivia, en general, y Santa Cruz, en particular, han vivido una semana infernal por el intenso calor, con temperaturas por encima de los 37 grados y con sensación térmica de mas de 40 grados. Los fuertes vientos causaron más de un susto y mucho malestar, sumado al racionamiento de agua en poblaciones rurales y urbanas del país. Es un paquete completo que refleja el daño ambiental que sufre el planeta y el pedazo que administramos y habitamos los bolivianos.

El problema no se puede enfocar de manera aislada. No es solo sequía, no son solo incendios, ni es solo deforestación, sino que un fenómeno es consecuencia del otro. La pérdida de bosques es la causa de la falta de agua, la tala de árboles deja como resultado que soportemos fuertes vientos. La deforestación está poniendo en riesgo la frecuencia necesaria de lluvias y la consiguiente provisión de agua. El efecto es dramático: ya hay racionamiento del líquido elemento en los valles, el Chaco y la Chiquitania de Santa Cruz, así como en Potosí o El Alto, y alerta en Tarija y Chuquisaca.

Una investigación de Fundación Tierra, Cambio climático en Santa Cruz, que ha sido presentada en agosto de este año, resalta algo muy grave, que desde 1980 hasta la fecha, la temperatura ha subido un promedio de 1,1 grados centígrados. Y que esa cifra casi duplica a la registrada a escala global, de 0,6 grados. También dice que podría escalar a 3,2 grados centígrados más que lo que tenemos en este momento en el peor de los escenarios hasta el año 1960. Si ahora hay, en promedio, tres días con temperatura superior a los 40 grados, se cree que en 40 años los días infernales sean entre 14 y 29; es decir todo un mes con altísimas temperaturas. Y, por supuesto, todo lo que ello conlleva.

Pero volviendo al presente, al racionamiento de agua en algunos municipios se suma la preocupación respecto a infecciones estomacales por la falta de acceso al líquido para lavar los alimentos y hasta para hidratarse con agua potable. 

La investigación de Fundación Tierra también hace un reporte de la disminución de lluvias, son un 27 por ciento menos que hace 40 años y la tendencia es a disminuir.

Finalmente, concluye que el cambio climático acelerado es consecuencia de la deforestación y de la expansión agrícola. Por eso plantea la necesidad de que el departamento se plantee metas antes de llegar a un punto de no retorno.

Otros estudios internacionales señalan que Bolivia es el segundo país con mayor deforestación del planeta. Los daños ocasionados por la quema se cuentan en miles de hectáreas, pero a ello hay que sumar otras formas de desmonte que son altamente preocupantes porque no hay un horizonte de toma de conciencia, sino todo lo contrario.

El calor intenso de los últimos días se seguirá sintiendo en Santa Cruz y en el resto del país. Los fuertes vientos seguirán tumbando árboles y volando techos. La sequía seguirá afectando a los humanos y a los animales. Eso si no se hace nada al respecto.

Entonces, ¿qué esperan las autoridades locales, departamentales y nacionales para coordinar acciones y tomar medidas preventivas? No podemos esperar que lleguemos a ese punto sin retorno que bloqueará la producción y la posibilidad de tener vida con calidad. Eso requiere amor por Bolivia y determinación para impedir que las mafias sigan dañando las áreas protegidas o que la minería siga contaminando los ríos ¿Se animarán?
La posta está en manos del Gobierno nacional, de la Gobernación y de todos los municipios. Que la mirada cortoplacista no sea el tiro de gracia para destruir nuestro hábitat.

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