Sólo la magia interpretativa de Joaquín Sabina logra que un clásico musical, compuesto en 1988, suene tan real 37 años después. La pregunta sabinera se puede trasladar a diversos contextos. Constructores, salubristas o gendarmes han reclamado durante todo el mes por atención del ejecutivo municipal. Pero si alguien se debe apropiar de dicha interpelación son los miles de niños que han pasado un mes más, su mes, sin desayuno escolar.
Desde la Alcaldía llueven los argumentos y tratan de inundar con sus justificaciones las demoras reiteradas en las adjudicaciones. ¿Cómo pudo sucederme a mí? Se alarmó el alcalde Jhonny Fernández allá por el mes de enero al saber que las licitaciones públicas para los contratos del desayuno escolar quedaron vacantes. Su fiel escudero, Bernardo Montenegro, culpó a la escasez de dólares y la inestabilidad económica como principales argumentos para ahuyentar a las empresas.
Empezaron las clases sin desayuno. El repertorio de excusas se mezcló con las promesas ’esperanzadoras’. Pronto, decían, se concretarán las adjudicaciones y los casi 370.000 estudiantes recibirán en los centros escolares su desayuno. Era febrero, en la Quinta Municipal se anunciaba que la estatal Empresa Boliviana de Almendra y Derivados (EBA) se haría cargo del desayuno. Era febrero, era carnaval, era fiesta…
La resaca se extendió todo marzo, pues más allá de las promesas, las justificaciones y las excusas – esta vez con reuniones de alto nivel con autoridades de Gobierno en La Paz- nada de nada con la alimentación complementarias para los estudiantes. Eso sí, con el mejor espíritu de campaña electoral y mientras se ‘cocinaban’ las alianzas, hubo tiempo para alistar 220.000 paquetes escolares que se distribuyeron, desde el 22 de marzo, en las diversas unidades escolares con bombos y platillos.
Todas las ‘balas’ estaban listas para abril, el mes del niño. Desde la Alcaldía se apuraban los detalles para cerrar los contratos y, de una vez por todas, agasajar a los estudiantes. Desde la Alcaldía, el director de Educación, Raúl Ascarrunz, asegura que ocho empresas estaban interesadas en la licitación y que se espera la adjudicación definitiva en los próximos días para así proceder con el contrato.
Pasó el 12, su día; pasó la Semana Santa, y no hubo milagros.
“En la posada del fracaso, donde no hay consuelo…” suman ya tres meses y solo ha menguado el monto destinado para el desayuno escolar. De la primera licitación (contemplaba Bs 170.017.384) a la segunda se recortaron Bs 54.095.975. Dicen, desde la Alcaldía, que ese monto permitirá aliviar las deudas contraídas en las pasadas gestiones por el mismo concepto de desayuno escolar.
Sabina insiste, en su canción, una y otra vez con su pregunta “¿Quién me ha robado el mes de abril?” Sin embargo, en el Concejo Municipal han optado por ampliar el reportorio y entonan el Llueve sobre mojado mientras interpelan por la inoperancia de la Alcaldía para resolver, en más de seis meses, los contratos de licitación del desayuno escolar.
Y por más que la letra de esta última canción insista que “al final, sale un sol; incapaz de curar las heridas de la ciudad; y se acostumbra el corazón a olvidar”, las promesas incumplidas dejan una huella profunda que es difícil de olvidar.