Opinión

Quiero escribir, pero me sale espuma

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21 de agosto de 2017, 6:41 AM
21 de agosto de 2017, 6:41 AM

“Quiero escribir pero me sale espuma” decía el poeta y yo estoy en ese estado. Debo escribir algo que no quisiera: otra crítica a mi Gobierno. Al parecer, me he convertido en el que solo resalta los errores y no habla de los grandes logros de los últimos 11 años. Aparecerán los adulones y ‘cujes’ de siempre en su papel de acusadores, diciendo: “Está con la derecha”, “se ha pasado a la oposición” y, la verdad, eso es lo que menos me preocupa, ellos cuidan su pega, yo quiero cuidar el proceso.

Reitero mi preocupación por el Tipnis, pues el Gobierno insiste en su error, pero ahora da más ventaja a los opositores que se lucen con su verborrea auténticamente populista y carroñera. Populista porque se atreven a hablar de mayorías y de sus necesidades. Carroñeros porque subsisten de los desperdicios y errores del MAS. Nunca brillaron por sus propuestas, porque no las tienen ni crearon, como relumbrones, brillan criticando los fallos de nuestro Gobierno y saltan de alegría porque eso les da réditos en unas futuras elecciones. 

También es seguro que en muchas comunidades y hasta en el departamento del Beni, donde se asienta parte del territorio del Tipnis, un referendo favorezca la construcción de una carretera que parta ese humedal. Cualquier vía, por donde pase, sería objeto de un Sí, porque es un departamento centenariamente postergado por la estrecha visión andinocéntrica de sucesivos gobiernos. Una importante parte de la población de Beni aplaude la construcción de la carretera, hecho que los corifeos de siempre barajan entre sus argumentos, también populistas, para hacerle el tajo asesino al Tipnis. Los populistas de la derecha opositora, depredadores y dueños de inmensas estancias en la zona, hablan de la Pachamama para seguir explotando madera y ganadería. Los populistas infiltrados en el Gobierno favorecen a esos terratenientes, sus socios en la práctica, construyéndoles una carretera para facilitarles el negocio.

¿Por qué no los expropian, amparados en el decreto de intangibilidad? ¿Por qué no empezamos de una vez con las políticas del socialismo comunitario, construyendo granjas alrededor de la zona con el producto de las expropiaciones? Me sigue saliendo espuma.

Se aprobó la ley que anula la intangibilidad del Tipnis, o sea, se consuma el acto que mella la estrategia del MAS, reduce su liderazgo, da la posibilidad a la oposición derechista de retomar el Gobierno. Hemos sacrificado la estrategia de poder por las efímeras ganancias del día. Nunca más oportunos los versos que cantaba mi abuela: “Ahí va don Juan Rivero que en la juventud gastó su salud, buscando dinero. Ahí va don Juan Rivero, que en la senectud gastó su dinero, buscando salud. Ahí va don Juan Rivero, sin dinero y sin salud y va de primero en un ataúd”.

Esta vez, sin embargo, la responsabilidad no es exclusiva de los infiltrados en el MAS. Todos debemos asumir nuestro rol para evitar, si aún es tiempo, que se cometa una agresión contra el Tipnis. La contradicción que proclamamos contra el capitalismo, ahora más que nunca, se enriquece, porque los socialistas defendemos la vida contra los que promueven las guerras, contra los que proclaman invasiones que deben encubrir con palabras como ‘invasiones humanitarias’, contra los que sostienen 400 bases militares en el mundo que les cuesta la friolera de $us 1.000 millones diarios, cifra que podría resolver el hambre en el mundo. Esta contradicción podría caracterizarse como vida contra muerte, todas las demás son secundarias.

Las marchas  de los indígenas y campesinos de Tierras Bajas levantaron un programa consistente en las reivindicaciones que se resumían en tierra, territorio y autodeterminacion de los pueblos. Yo aprobé y voté por ese programa y no votaré contra ese programa. Soy beniano y quiero a mi tierra, soy latinoamericano y amo a la humanidad. Seguiré votando por lo que voté. No cambiaré mi voto. Seguiré defendiendo el Tipnis. 

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