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No es un mito ni una cantaleta repetida, no es una exageración ni expresión de alarmismo, es la nueva realidad que dejó de ser amenazante para comenzar a elevar las cifras del contagio del Covid-19 incluso por encima de la primera ola: en Estados Unidos hubo 3.700 muertos y 250.000 contagios en solo 24 horas el miércoles 16.

La cifra de fallecidos superó el récord anterior, que se había registrado en abril, durante la etapa considerada más dura de la primera ola de la pandemia.

Lo mismo ocurrió con el número de contagios: la tradicional barrera de los 200.000 casos por día ha sido superada desde hace dos semanas y el pico se alcanzó este miércoles con el cuarto millón de casos positivos.

Ni siquiera la campaña de vacunación que comenzó el lunes en Estados Unidos con las inyecciones de Pfizer/BioNTech alcanzará para contener esta nueva ola de contagios, porque se necesitarán varios meses para que una parte importante de la población quede protegida, según estiman los expertos.

Se calcula que actualmente hay unas 113.000 personas hospitalizadas por Covid-19 en Estados Unidos y la tendencia apunta a una mayor agudización de la emergencia sanitaria.

En el mundo, ese mismo miércoles se registraron 13.886 muertes y 720.746 contagios. A los 3.784 fallecidos de EEUU le siguen Brasil con 936 y Alemania con 698.

En el balance global histórico, también Estados Unidos encabeza la lista con 307.512 muertes, le siguen Brasil con 183.735, India con 144.451 fallecidos, México con 115.769 e Italia con 66.537 muertos.

Cuando se hace referencia a la tasa de letalidad, Bélgica registra la mayor incidencia con 158 decesos por cada 100.000 habitantes y le sigue el vecino Perú con 112 muertes por cada 100.000 habitantes.

Hace dos días Alemania volvió al confinamiento duro con colegios y comercios no esenciales cerrados para contener la propagación del virus, que también alcanzó cifras récord en la segunda semana de diciembre, por encima de los días más críticos de la primera ola.

Las drásticas restricciones en Alemania permanecerán vigentes hasta el 10 de enero e incluyen límites de cinco personas para las reuniones familiares, con un leve relajo entre el 24 y 26 de diciembre por Navidad, pero no habrá flexibilizaciones para las celebraciones de Año Nuevo ni la fiesta de Reyes.

Finalmente, ese país recomendó el trabajo desde casa, no viajar dentro y fuera del país, se restringen los oficios religiosos y se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos.

Mientras tanto en Bolivia abundan las fiestas, los boliches están permitidos, los juntes de fin de año han vuelto sin ningún tipo de cuidados, los planes para festejar Navidad y Año Nuevo en grandes grupos están viento en popa, los jóvenes hacían ayer apretadas filas para empadronarse el último día del plazo legal, el transporte público transita a capacidad total, en las calles y mercados ya casi nadie utiliza barbijos… Así estamos.

Los casos registrados han subido a 270 positivos en Santa Cruz este jueves, eso sin considerar los incontables nuevos contagios que las personas atienden de manera privada en sus domicilios particulares porque ya conocen los procedimientos o reciben atención médica remota.

Las autoridades de salud cumplen con su trabajo alertando de los riesgos inminentes con el rebrote que ya llegó, pero quizás no es suficiente: hará falta un campanazo mayor para no cerrar los ojos ante el peligro que se puede llevar más vidas.

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