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Eso de vivir al fiado no es muy alentador, pero el gobierno del licenciado Luis Arce Catacora ha decidido que el país viva el año 2022 de préstamos internos y externos.

El presupuesto del año entrante equivale a 90% del PIB, algo que no se da en la región, salvo en Cuba, donde representa 95%.

Los cubanos cuentan con la ventaja de que tienen todavía algunos médicos en países “amigos”, que no reciben sus salarios completos, porque 80% va para la “revolución”.

Es decir que esos ingresos deben servir para financiar al régimen feudal que gobierna la isla y está a cargo de un partido con el inverosímil nombre de “comunista”. Eso es sólo para la exportación, claro.

Otra ventaja que tienen los que manejan esa farsa política son las remesas de los cubanos que viven en el exterior, que son la mayoría de ellos.

Los cubanos que no viven en Miami es porque las llantas se pincharon, dice el humor negro. Pero los que sí llegaron son capaces de enviar a sus parientes unas remesas que suman 6.000 millones de dólares al año.

El régimen masista de Bolivia no puede contar con esclavos exportados, como los médicos cubanos, lo que es una desventaja para el “proceso de cambio”.

Las remesas que envían los bolivianos desde el exterior sólo suman 1.000 millones de dólares, una sexta parte de lo que envían los cubanos a la isla-cárcel.

Hace pocos años, las exportaciones de gas a Argentina hubieran servido para cubrir las cuentas, pero a alguien se le ocurrió, en 2006, decir que estaba “nacionalizando” el petróleo y ahuyentó las inversiones.

En realidad, el presidente Arce sabe muy bien cómo están las cuentas de Bolivia. Sabe que el sector agrícola es la esperanza pero no ha sido capaz de frenar la actitud agresiva de los masistas contra los empresarios del agro.

Si hubiera alguna duda sobre sus intenciones, el presidente se dedica a asegurar que su proyecto es instaurar el socialismo en Bolivia.

Lo que lleva a sospechar que su idea de que el país viva al fiado es de largo plazo. No de largo aliento, porque vivir al fiado no se podría decir que sea algo que aliente a nadie.

Entonces, quizá la idea consista en cobrar cada vez más impuestos a los bolivianos y terminar, de esa manera, aplicando el método cubano y venezolano, de ahuyentar a su población.

Y así, a la larga, las remesas serían suficientes para cubrir los gastos del régimen feudal masista que haya surgido.

Así todo cierra.

Siglo21bolivia.com

 

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