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Recuperar la iniciativa

Juan Manuel Arias Castro 28/8/2020 05:00

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Esta pandemia que derivó en una cuarentena impensada en el mundo entero. Decididamente debemos recuperar una actitud y, en vez de proteger nuestra posición y nuestra situación actual, debemos salir de nuestras “carcazas” y salir a la lucha asumiendo posiciones. Este es el momento de cambiar e imitar a esas personas que prefirieron ir a la ofensiva y no de la defensiva. Y es muy sencillo el porqué las personas que viven en la defensiva jamás se elevan arriba del promedio. Hagamos distinto, tomemos iniciativas.

Las personas trémulas, indecisas, nunca son seguras, independiente de su condición social, formación o su posición profesional.

Jamás permitamos que nuestro deseo de buscar siempre el equilibrio, se transforme en una disculpa para no tomar una iniciativa única, radical e intrépida necesaria, hoy más que nunca, para formar y obtener un liderazgo. Muchas veces por el ánimo de buscar el equilibrio en la vida, en realidad estamos asumiendo una disculpa con sabor a cobardía que nos mantiene en una zona de confort y de mediocridad. Tenemos que ser más fuertes y corajudos. 

No ser como aquellos que estando en el medio geográfico de nuestro país han asumido una posición de equilibrio, han permitido que se los abuse, se los bloquee y, al mismo tiempo, bloqueen al resto y finalmente hayan desequilibrado las fuerzas y vectores sociales y regionales del país. El negocio les salió mal y seguramente la historia se lo reclamará.

Hay que entender que cuando decidimos ponernos en la ofensiva, la atmósfera de nuestras vidas, cambia. Por eso es que si en este momento alguien esta insatisfecho con la atmósfera de su vida, cambie y póngase en la posición ofensiva y verá como el mundo cambia, ya que no es solamente una acción que se realiza en las relaciones externas del individuo, sino y especialmente es una acción interior e íntima.

De hecho, y es necesario entender que cuando decidimos cambiar a la posición ofensiva, debemos claramente entender que los conflictos que tenemos necesariamente deben ser impersonales. Debemos combatir los problemas no a las personas. Ahí se podrá observar claramente que cuando nuestras razones son defensivas, nuestra causa casi nunca tiene éxito.

Estar en la ofensiva y tomar la iniciativa, son las llaves maestras que abren las puertas de muchas oportunidades en la vida. Aprendamos a crear el hábito de tomar la iniciativa y nunca comencemos el día en “neutro”. Todas las mañanas cuando nos levantemos de la cama, debemos pensar de manera ofensiva, asumir el control de nuestro día y nuestra vida. No nos quedemos como algunas personas que pierden una hora en la mañana y pasan el resto del día intentando recuperarla, eso no.

Cuando nos retraemos y nos quedamos en la defensiva, normalmente aumentamos el problema. La intimidación normalmente precede a la derrota. 

Claro, pueden haber momentos en que no sabemos qué camino tomar,  o qué puerta tocar, en esos casos lo mejor es acudir a su fe –en mi caso religiosa– y apostar al instinto de conservación, a la experiencia y finalmente –cómo no– inclusive a nuestra suerte, pero optemos, decidamos, arriesguemos, pero no nos quedemos neutrales, total lo peor que puede suceder es que nos equivoquemos, enmendemos el error y sigamos ofensivos.

Esto hace recuerdo a la anécdota de los dos pescadores que fueron alcanzados por una tempestad en medio del lago. Uno se vuelca y le dice a su amigo: “¿Debemos pedir ayuda a Dios o remar?” el amigo sabiamente le respondió “¡Hagamos las dos cosas!”. Eso es tomar la ofensiva, liderizando y no quedándose atascado.

De hecho, nunca más necesario introducirnos en la buena práctica de ir a la ofensiva, Santa Cruz debe su tesón, impulso y éxito a su actitud ofensiva, a su liderazgo nacional y a la gran capacidad de su gente de arriesgar y de nunca quedarse neutrales. Hoy más que nunca debemos recuperar esta actitud.