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8 de octubre de 2017, 4:00 AM
8 de octubre de 2017, 4:00 AM

La reelección indefinida no es democrática. Infringe los principios del sistema y sus normas básicas, muestra la ineptitud del MAS para generar liderazgos y es una acción ética reprochable. El ministro de la Presidencia, en su artículo La reelección es democrática, afirma que cada país la define a su manera, que la alternancia es un concepto accesorio, que la reelección alemana vale para Bolivia, que los adversarios se oponen por racismo y que Evo Morales es el ‘mejor estadista’ y el ‘mejor presidente’.

Creer que la democracia es cualquier cosa solo beneficia a las dictaduras y sus democracias populares, de masas y la democracia inédita de García Meza y Arce Gómez. Existe un concepto básico de democracia: separación de poderes, alternancia de gobernantes, sistema multipartidario, elecciones libres, tribunal imparcial, respeto a los derechos humanos y cumplimiento de la CPE. No basta ganar elecciones, sino gobernar de forma democrática. Por ejemplo, el Gobierno de Maduro es democrático por su origen, pero no lo es por su desempeño.

¿Qué la alternancia camufla el racismo? Eso es un victimismo con doble engaño: impostura de un discurso parapetado detrás de lo indígena y pretexto ante la falta de argumentos. ¿Qué la reelección es parte de la democracia? Pero reglamentada y con límites legales. En Bolivia, el artículo 168 de la CPE define una  reelección continua y fue ratificado por el referéndum del 21F. El Pacto de San José faculta a los Estados reglamentarla y especificar las condiciones. No permite la reelección indefinida. La anterior CPE disponía identificar las modificaciones en una legislatura, su análisis iba en la siguiente y después su aprobación.

No se modificaba para beneficio inmediato. ¿Qué la reelección es una virtud para Alemania y un defecto para Bolivia? Es una falacia. Comparen a nuestro presidente con el de Alemania, Frank-Walter Steinmeier (2017-2021), el anterior fue Joachim Gauck (2012-2017). Electos por cinco años. Angela Merkel es nombrada primer ministro por la mayoría del Parlamento. Finalmente, el ministro postula que Evo es el ‘mejor estadista’ y el ‘mejor presidente’. Esa mentalidad laudatoria debería dar paso al mejor juez: el tiempo, que dirá si logró construir una sociedad poscapitalista, industrializada y autoabastecida de alimentos. También dirá si superó a los estadistas Andrés de Santa Cruz y Víctor Paz Estenssoro. Si las palabras del ministro son sinceras, que el “sujeto de la democracia es el pueblo” y que “el pueblo define la legitimidad de un gobierno”, su Gobierno y el MAS deberían acatar la voluntad popular de dos referendos.

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