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2 de julio de 2019, 4:00 AM
2 de julio de 2019, 4:00 AM

Una reciente noticia del portal web del INE (El Deber 23/06/19) da cuenta que hasta el pasado 19 de junio, éramos 11.465.000 habitantes en Bolivia; que el 72% vive en el eje central y más del 60% de la población ocupa el área urbana. Los tres departamentos más poblados son Santa Cruz (3,3 millones), La Paz (2,9 millones) y Cochabamba (1,9 millones). En total, más de 8,2 millones habitan en el eje troncal. Otra observación nos dice que el occidente está expulsando población, siendo Santa Cruz la región receptora de más de 60.000 almas que llegan por año. No por nada nuestra ciudad ocupa el 14° lugar entre las ciudades que más crece a nivel global.

Estas simples referencias ameritan algunas consideraciones que, en víspera de conocer los programas de Gobierno de las diferentes tiendas políticas, sería oportuno esbozar.

Sobre las migraciones, es preciso plantear políticas poblacionales con el fin de potenciar las ciudades intermedias (en Santa Cruz suman 16). Posiblemente ello amerite un reordenamiento administrativo, político e incluso una nueva redistribución territorial de los municipios, para alcanzar mayor eficiencia y eficacia en el sector público, una mejora en la calidad de los servicios, además de aplicar políticas tangibles que generen mayor empleabilidad en estos conglomerados poblacionales.

Por otro lado, las autoridades, instituciones y líderes de opinión locales deberían ponerse las pilas y desarrollar de una vez la región metropolitana de Santa Cruz de la Sierra. No es solo una necesidad, es un mandato (ley departamental 110, 2015). De lo contrario, el caos del transporte, la inseguridad, los residuos sólidos y la informalidad nos ahogarán, y como el cáncer, en el futuro próximo inmediato, no tendrá solución alguna.

Frente a estas corrientes migratorias, en el ámbito sanitario y educativo, es impostergable un pacto fiscal, para que las regiones más pobladas reciban mayor asignación de recursos económicos suficientes para asistir de mejor manera a las personas. Aquí bien cabe mencionar la fiebre por la “hospitalitis” gubernamental, que promete cuantiosos montos para construir decenas de hospitales, creyendo que la mayor inversión en estos centros resolverá este crucial problema. Pues se equivocan de cabo a rabo, porque cualquier solución radica en la prevención y promoción de la salud en el nivel primario, donde se resuelven hasta el 70% de las patologías. Ante toda propuesta faraónica, suma la falencia de recursos humanos suficientes y capacitados para trabajar en estos nosocomios. Así tendríamos solamente elefantes blancos y vacíos. Asimismo se requiere mayor número de ítems y más descentralización, para que gobernaciones y municipios en estas áreas gocen de poder de decisión.

Finalmente, los datos oficiales del INE, legitiman con claridad meridiana el derecho de Santa Cruz a reclamar que no pueda tener menos escaños que La Paz. Una cruzada regional enmendaría esta injusticia, donde políticos, parlamentarios y líderes cruceños –como lo fue en el pasado–, asuman una causa común, sin recelos ni egoísmos de ninguna naturaleza. El silencio despertaría de inobservancia con el pueblo cruceño.

Estas ideas no son patrimonio de ninguna tienda política. Son criterios comunes de la gente, aunque a veces muchos servidores públicos, dejan de lado las soluciones simples, pensando más en sus propios intereses, que como vemos casi a diario, raya con la corrupción, la ineptitud y el tráfico de influencias.