Opinión

Reflexiones sobre el referendo catalán

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3 de octubre de 2017, 4:00 AM
3 de octubre de 2017, 4:00 AM

Plagado de incidentes se  realizó el controvertido referendo independentista catalán. Al no cumplir normas vigentes el acto fue repudiado por las autoridades nacionales. El caso podría haberse resuelto si transitaba por vía similar a la de Escocia; allí el referendo contó con aprobación de Londres. Los escoceses optaron por el Reino Unido. Ahora se reclama un segundo plebiscito ante la salida británica de la Unión Europea. 

Cataluña -según la Constitución de 1978- es una “nacionalidad histórica”, junto con otras más que forman al estado hispano. España es pues nación de naciones. Los catalanes tienen identidad, lenguaje y costumbres propias. Ese pueblo sufrió durante la dictadura de  Francisco Franco; se los reprimió y  hasta se les  prohibió hablar en catalán so pena de prisión. Con el retorno de la democracia (régimen parlamentario con monarquía constitucional) Cataluña quedó  ligada con España mediante claúsulas  que refrendó. Acá hay agua para dos molinos, pero la legalidad se impone. La consulta debería haber logrado el previo guiño del Gobierno central,  como lo hizo Escocia. Cualquier actitud unilateral lindaba con la subversión y es lo que ha sucedido.

Se dice que la administración de Mariano Rajoy actuó con brutalidad y ello podría precipitar una declaración unilateral de independencia. Habrá que ver qué sucede en lo inmediato; la situación es tensa, no se disipará a corto plazo. Deberán esforzarse las partes con el fin de alcanzar entendimientos que le otorguen una aún mayor autonomía a Cataluña o, tal vez,  contemplen un  posible plebiscito independentista autorizado y que de ganar esa opción, sea posible una relación  asociativa con España de conveniencia mutua.

Las Naciones Unidas surgieron en 1945 con 49 países (Bolivia entre ellos). Con el fin del colonialismo y la globalización,  más los colapsos soviético y yugoslavo, ahora son 193. Predicen que la ONU tendría  200  miembros antes del 2050. El tiempo lo dirá. Hay regiones que reclaman independencia: Quebec (Canadá), Chechenia (Rusia), Flandes (Bélgica), vascos en España y Francia, etc. El pueblo kurdo quiere un Estado libre, hasta ahora se le ha negado. El panorama geopolítico es complejo en este caso e involucra a Turquía, Siria e Irak. Dirimir todas estas cuestiones no será fácil. 

Parece ser que cada movimiento secesionista, aunque tenga visos de legitimidad y se trate de  pueblos con identidad propia, genera mayores nacionalismos pequeños en desmedro del internacionalismo integrador. He aquí una paradoja aún no resuelta por los politólogos.

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