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La Reforma Universitaria de Córdoba-Argentina en 1918

Martes, 28 de julio de 2026 a las 05:00

Hablar de Autonomía Universitaria es remontarse al principio del siglo XX en su segunda década, y estar en una ciudad mediterránea argentina llamada Córdoba, cuna de la Autonomía Universitaria sudamericana y de expansión mundial. Si bien el manifiesto escrito en ese momento tenía el propósito de transformar varios elementos que confluían en una enseñanza decadente, una de las políticas de los jóvenes autonomistas argentinos, imperantes en ese momento, era sobre todo anticlerical y antimonárquica. Figúrense, nuestras repúblicas eran influenciadas enormemente por las ideas monásticas y monárquicas que supuestamente habían sido extrañadas de nuestras tierras cien años atrás. 

El manifiesto de Córdoba se iniciaba, así: “Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre la revolución, estamos viviendo una hora americana”.

La autonomía universitaria cordobesa se erige como un bastión desde 1918,  y que hasta ahora perdura y sus postulados principales fueron: “el cogobierno de profesores, estudiantes y egresados”, “la gratuidad con libre ingreso para todos los jóvenes bachilleres”, la extensión universitaria”, “la periodicidad de las cátedras”, “la libertad de cátedra”, “la cátedra paralela”, “los concursos de oposición” y “la modernización científica”.
Estos postulados  fueron algunas de las conquistas del movimiento reformista de 1918. Con ellas se pretendió salvaguardar a las universidades públicas del autoritarismo político de los gobiernos centrales y propiciar un ámbito de libre pensamiento y creación intelectual al margen de los vaivenes institucionales. Esa nueva universidad es conocida hoy como la Universidad autónoma, democrática y popular, que imprimió un contenido distinto y particular a la autonomía universitaria, introdujo los conceptos de democracia, libertad de opinión, de expresión y de cátedra. Se vinculó al pueblo excluido de los estudios universitarios mediante la propuesta de libre ingreso, sin más requisito que la de poseer el título de bachiller, se insertó en los sectores populares, hasta tal punto que los obreros y estudiantes y otros sectores realizaron juntos manifestaciones callejeras en ese momento histórico, tuvo un carácter popular muy grande, de avanzada.
El movimiento estudiantil fue acompañado por una minoría del profesorado, los profesionales jóvenes y la mayoría de los sectores populares.
Fue el nacimiento de un modelo de universidad originario de Latinoamérica, singular y radicalmente distinto de los modelos europeos y norteamericano. Los reformistas habían conseguido plasmar sus ideas y hacerlas realidad no solo en Córdoba sino en toda la América y, lo que es más relevante, en países que están fuera de Sudamérica. Creo que esta reforma, que en varios países hizo que renacieron la ciencia, las artes y la tecnología, en otros, se mantuvo aletargada y la reforma sirvió más bien para anarquizar las universidades. La reforma autonómica, el cogobierno, significan progreso, y felizmente nuestra universidad cruceña está entrando a cambiar totalmente sus estructuras administrativas y académicas, un poco reflejando lo que aquellos valerosos, encabezados por Deodoro Roca, Arturo Orgaz y otros, nos legaron. 

La onda expansiva de la Reforma Universitaria de Córdoba, tocó las Universidades de Buenos Aires y La Plata, en primera instancia, luego siguieron otras universidades latinoamericanas, grandes hombres de partidos insurgentes en esos momentos como Raúl Haya de La Torre o el mismísimo Partido de la Izquierda Revolucionaria(PIR) de Bolivia, otros hicieron suya las banderas de la reforma en el Perú y Bolivia respectivamente, como también, el grupo de la Revista Amauta, de Mariátegui en Bolivia, también estuvo presente,- el movimiento autonomista  había  triunfado- y también  expanden lo que se llamó el Manifiesto Liminar a la parte cultural de la América morena, resaltando  Alfredo Palacios,  José Ingenieros , Pablo Neruda, Arciniegas, Miguel Ángel Asturias , Violeta Parra,  Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros y otros intelectuales de avanzada, como sus seguidores.

En nuestro país, la autonomía se ha convertido en un valor cultural del pueblo boliviano, y muchos déspotas que pretendieron avasallarla no pasaron. 

Terminaré diciendo que este movimiento continental de Córdoba se despide de la Juventud con estas palabras: “La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su federación, saluda a los compañeros de toda América y les incita a colaborar en la obra de la libertad que se inicia. “Hoy debemos estar alertas y no cometer errores que pueden costarle a la UAGRM una intervención como todos los gobiernos han deseado, felizmente habemos autonomistas que lucharemos ofrendando nuestras vidas por la Autonomía Universitaria.

 “Los dolores que quedan son las libertades que faltan”, expresaron en el Manifiesto Liminar, los cordobeses en 1918. 


Mario Suárez Riglos es ex alumno UNCórdoba

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