Opinión

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Reimaginemos la educación universitaria

Carlos Dabdoub Arrien 23/9/2019 03:00

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¿Será posible hacerlo? Seguro que sí. Con este propósito, Xavier Aragay, consultor español, autor de un bestseller (Reimaginando la educación, 2017) estuvo entre nosotros. Durante tres días dictó un taller sobre las razones para transformar ese modelo educativo anclado en el siglo XX –que conlleva el enciclopedismo de hace 200 años–, donde el maestro es el ‘sabelotodo’, sin entender que hoy el internet le ha despojado la exclusividad del conocimiento.

El docente que necesitamos no es el versado solo en el saber, sino quien es experto en la vida, que transmite vitalidad, orienta para resolver problemas y promueve una cultura ciudadana responsable. La idea de estudiar solo con libros está superada. Al presente, las herramientas son unas bases de datos semiestructurados, simuladores, etc., donde profesores y discípulos puedan encontrar las combinaciones para responder a cualquier reto. Coincidimos con Aragay cuando sitúa al estudiante en el centro del aula, y que el proceso de enseñanza aprendizaje sea en base al modelo de persona. El maestro debe arrimar el hombro al estudiante para definir su propio yo, saber quién es, para qué sirve o para concretar un nuevo proyecto de vida. Se trata de deconstruir y construir nuevos paradigmas, nos dice el experto en innovación educativa.

Esta nueva forma de ver las cosas, está produciendo en las universidades un tsunami, pues se entiende que el avance tecnológico no puede esperar a que la academia se transmute a una velocidad que no sea la suya. De ahí que el nuevo modelo formativo, inevitablemente nos llevará a mudar los marcos mentales y cambiar la visión. Todo ello conduce a la transformación de la educación en Bolivia.

El modelo ‘enfoque por competencias’, permite al estudiante ‘aprender haciendo’, donde incluso los padres pueden ingresar a las aulas, no para exigir, sino para construir conocimiento y transmitir experiencia. Se postula desarrollar educación en aulas y fuera de ellas. Los pasillos, una plaza, el parque, son espacios donde se pueden desenvolver dicho modelo. Significa entonces que debe erradicarse la “escuela cuartel” al que estuvimos atados en el pasado. En esta nueva forma de reimaginar la educación, incentivamos la innovación, el pensamiento crítico, etc. Pasó la época de hacer sólo leyes y normas rígidas para que todos las cumplan.

Nuestros docentes han cambiado su sello mental, evitando aquella dinámica de organizar actividades que son evaluadas, para pasar de año o semestre. Hoy trabajamos por hitos, agregando ‘proyectos integradores’ de diferentes materias, e incluyendo ‘menciones’, para que los alumnos egresen con una nueva profesión, y además sean competentes en un área específica. Aprendizaje basado en investigación, en proyectos y en problemas, estudios de caso, etc., son las nuevas herramientas de aprendizaje que ya estamos ejecutando. Zanjaron los tiempos donde se atendía a los docentes cada 45 minutos (hora académica). Un estudio del Instituto de Neurociencia Unifranz confirma que quince minutos es el tiempo máximo que un alumno puede escuchar con atención.

Reimaginar la educación universitaria, exige un proceso de transformación innovador, basado en la excelencia, diseñando el perfil profesional de clase mundial, asociando las habilidades duras del conocimiento (formación, capacitación o entrenamiento) con creatividad y destrezas, para enfrentar el cambio, trabajo en equipo, sentido crítico y el ejercicio de derechos y deberes ciudadanos (habilidades blandas o de la vida). Así, Bolivia alcanzará su ansiado desarrollo, porque “la educación es lo único que puede trascender y transformar a las personas y a las sociedades” (V. Agreda, 2019). Sacudámonos del yugo del pasado y del statu quo, que nos atan al atraso, porque como bien dicen: si querés “que algo se muera… dejalo quieto”. Esto no lo aceptarían jamás las nuevas generaciones.

 

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