Opinión

Renovación en Francia

El Deber 9/5/2017 04:00

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Con 39 años de edad, Emmanuel Macron ya es el presidente electo más joven de la historia de Francia. Luego de obtener un contundente triunfo electoral, con más del 66% de los votos, frente a la ultraderechista Marine Le Pen, que logró el 34%, el exministro de Economía toma las riendas de una Francia golpeada por el terrorismo y el creciente malestar por el desempleo y la corrupción.

Tras el traspaso de mando el próximo domingo de manos del socialista François Hollande, las prioridades de Macron serán, justamente, reformar la política francesa, apuntalar el empleo, relanzar la Unión Europea y combatir abiertamente al yihadismo islámico, que ha puesto en vilo a Francia en los últimos años. Con la elección de Macron, los franceses le han puesto un freno al populismo de derecha que se expande en Europa como una ola conservadora frente a la globalización. El brexit en el Reino Unido y el ascenso de los partidos ultranacionalistas europeos forman parte de una tendencia que ha puesto en riesgo la estabilidad de la propia Unión Europea. 

El ascenso de Donald Trump en Estados Unidos, con un discurso nacionalista y antiinmigrante muy duro, hacía temer que también Francia podía caer en manos del populismo conservador.

Macron es un liberal europeísta que viene a ajustar la política francesa por la vía de la reforma antes que de la revolución destructiva que plantean los nacionalistas. Su tarea no será nada fácil en momentos en que se expande la crisis del empleo, crece la migración descontrolada, aumenta la tensión en Oriente Medio y se agrava el descontento con la Unión Europea. Su capacidad de maniobra dependerá del resultado que salga de las elecciones legislativas del mes de junio, en las que se renovará la Asamblea Nacional. En caso de no obtener una mayoría suficiente, Macron tendrá que negociar con otros grupos opositores, en un país profundamente dividido ante los grandes desafíos que enfrenta la potencia gala.

Francia es la quinta economía más grande del mundo, detrás de Estados Unidos, Japón, China y Alemania, por lo que su peso en la UE es determinante.

América Latina deberá aprovechar estos vientos de cambio moderado que soplan en Francia para fortalecer las relaciones con la Unión Europea, un mercado fundamental para las exportaciones regionales. 

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