Opinión

Reprogramación de créditos bancarios

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4 de febrero de 2019, 4:00 AM
4 de febrero de 2019, 4:00 AM

Solo en 2018, los bancos reprogramaron créditos por casi 4.000 millones de bolivianos, según datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), una señal preocupante sobre el estado de la economía que necesariamente debe encender las alarmas para tomar previsiones.

Un informe del suplemento Dinero muestra que la renegociación en la cartera pasó de Bs 681 millones en 2013 a Bs 4.816 millones en 2018, datos que –según analistas económicos– demuestran un enfriamiento de la economía nacional, pese a que el sector bancario boliviano se mantiene sólido.

En cambio, la ASFI aseguró que por el procedimiento previsto en la nueva Ley General de Bancos las reprogramaciones bajaron en términos porcentuales del 21,2% al 2,8% entre 2005 y 2018, lo que señala que más del 90% de los créditos no requirió una renegociación. La entidad oficial remarca que el sistema financiero boliviano está con buena salud, lo que se refleja en los más de 173.000 millones de bolivianos en depósitos.

Sin embargo, la mora en los pagos bancarios alcanzó a más de 3.000 millones de bolivianos en 2018, un 16,4% más que el año anterior. La ASFI, sin embargo, remarca que la mora del sistema se mantuvo por debajo del 2% entre 2010 y 2018, lo cual señala la fortaleza de la economía boliviana.

Otro dato que llama la atención es que más de 1.000 millones destinados a los créditos de vivienda social, de los 21.300 millones de bolivianos entregados, fueron reprogramados en el último año.

En 2018, la economía boliviana se recuperó mucho menos de lo esperado. Si en 2017 el PIB había llegado solo al 4,2%, este año subió a poco más del 4,7%, pero es solo una recuperación leve y a costa de otros pagos: la deuda externa subió hasta el 40% del PIB y las Reservas Internacionales Netas (RIN) bajaron de 15.000 millones de dólares en 2014 hasta 8.500 millones en 2018, según datos de la Fundación Milenio.

Los datos oficiales señalan que la economía boliviana está entre las más sólidas de la región, pero la ralentización reflejada en un incremento de la reprogramación de créditos y de la mora bancaria debe llamar la atención de las autoridades a fin de tomar previsiones que permitan mantener dicha fortaleza, sobre todo pensando en las familias bolivianas que tienen que hacer esfuerzos importantes para garantizar el sustento diario y pagar sus deudas. Mucho más en un año electoral como el que acabamos de comenzar donde los gastos oficiales se multiplican por cálculos políticos más que económicos.

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