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OPINIÓN

Retorno del oscurantismo o gobiernos de la ignorancia

Fernando Prado Salmón 21/8/2020 03:00

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La tremenda irracionalidad y destructividad que hemos vivido en estos días en el país me han llevado a compartir con ustedes estos apuntes sobre el oscurantismo y la ignorancia como caldos de cultivo para el fascismo.

Diego Fonseca, en quien me inspiro para este comentario sostiene que estamos ingresando a un nuevo medioevo, a un nuevo período oscurantista. Él define el oscurantismo como una forma de entender el conocimiento y el mundo, en el que lo que prima no es la razón sino el instinto, la emoción, la magia, el misticismo y el esoterismo.

Fonseca sostiene que este oscurantismo rechaza la importancia de la ciencia y la razón, sustituyéndolas con líderes de pensamiento mágico, que actúan no por la razón sino por impulsos de la emoción.

Son enemigos de lo intelectual, desdeñan los datos estadísticos, la realidad y las cifras, sustituyen el conocimiento técnico por la pura intuición, son instintivos, primando la decisión subjetiva del caudillo por encima de la razón. A los gobiernos con ese liderazgo, Fonseca los denomina “gobiernos de la ignorancia”. Nosotros, pioneros como siempre hemos vivido exactamente ese tipo de gobierno durante 14 años.

Este tipo de líder ignorante, instintivo, arbitrario, con probables problemas mentales, es el que rápidamente está primando hoy, dirigiendo “gobiernos de la ignorancia” en el mundo, ahí están los casos de Trump, Bolsonaro, Morales, Ortega, Putin, Maduro, Erdogan, Duterte y tantos más. Son una evidente tendencia cultural (o mejor anticultural) mundial.

Siempre según Fonseca, este impulso anti racionalista ya se vio en el romanticismo del siglo XIX y en algunos nacionalismos del siglo XX cuando se rechazó a la ciencia como herramienta social y se infló la emoción, la religión y el misticismo, muy evidente en la poesía de la época.

Lo más grave y lo que nos debe preocupar es que este impulso a la irracionalidad es el que conduce al fascismo, es un prefascismo. Timoty Snyde dice que la “posverdad” que florece en nuestro tiempo como expresión de la ignorancia, es una forma oscurantista de acercarse al conocimiento, que nos llevará al fascismo como expresión política radical del desprecio por la verdad, los hechos, lo razonable y universal.

¿Por qué escribo esto? Porque en Bolivia hemos vivido ya 14 años de esta mentalidad, de esta forma de actuar y de este tipo de liderazgo y pensamos que ya es hora como sociedad, de frenar esta marejada de irracionalidad e ignorancia y de volver por nuestros fueros, tratando de construir con seriedad, pero también con justicia una república de verdad, pensada para todos.