16 de junio de 2022, 4:00 AM
16 de junio de 2022, 4:00 AM


Por Michael Dóczy, embajador de la Unión Europea en Bolivia


Cada día me llegan decenas de desoladoras imágenes de la invasión a Ucrania: ciudades enteras arrasadas por las bombas rusas, dejando a su paso un abominable rastro de muertos y heridos, entre ellos niños y civiles inocentes. Por si fuera poco, las atroces acciones rusas en territorio ucraniano tienen ahora consecuencias a nivel global.

La guerra de agresión y de aniquilación de Rusia contra Ucrania pone en peligro la seguridad alimentaria mundial y condena al hambre a millones de personas en el mundo. Que no queden dudas sobre esto: son las irresponsables acciones de Rusia las que generan esta crisis. La Unión Europea no impone sanciones al sector agrícola en Rusia. Las sanciones impuestas no prohíben a buques con bandera rusa transportar cereales o fertilizantes a los países del mundo.

El alimento se ha convertido en parte del arsenal de terror del Kremlin. La guerra de Putin pone en jaque al sistema internacional de aprovisionamiento y encarece los productos alimentarios. El bombardeo a instalaciones ucranianas de almacenamiento de cereales, el bloqueo de los puertos ucranianos e incluso el robo de sus cereales destruyen la capacidad ucraniana de exportar y aumentan el precio de los alimentos en el planeta. Un ejemplo flagrante de la voluntad de Rusia de impedir las exportaciones ucranianas es que, a causa del bloqueo ruso de los puertos ucranianos en el Mar Negro, 20 millones de toneladas de grano están actualmente bloqueados en silos.

El mundo necesita de Ucrania para garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables. Ucrania es el granero del mundo y uno de los principales productores de cebada, maíz y trigo, granos que alimentan cada día a cientos de millones de personas. Los atroces actos cometidos por Putin imposibilitan el flujo normal de las exportaciones.
Una consecuencia directa es que en el futuro el precio de la canasta familiar puede aumentar y de esta manera golpear fuertemente a las familias que todavía sienten las consecuencias de la pandemia. 

El Banco Mundial advirtió que, por cada punto porcentual de aumento en los precios de los alimentos, el número de personas en extrema pobreza aumenta en diez millones. Por ello, no podemos tolerar que las acciones de Rusia contra Ucrania condenen al hambre a las poblaciones más vulnerables en el mundo.

La Unión Europea no se quedará de brazos cruzados: hemos implementado una respuesta rápida y global para ayudar a las poblaciones más vulnerables. Nuestro plan se basa en el apoyo directo a las poblaciones más vulnerables en las regiones más afectadas. Por ejemplo, para África, que es la región que más depende de los suministros agrícolas de Ucrania, prometimos 1.000 millones de euros en el Sahel y el lago Chad, 600 millones de euros para el Cuerno de África y 225 millones de euros para el norte de África. También hacemos un gran esfuerzo para facilitar que Ucrania exporte su grano a través de corredores solidarios, pese a las trabas rusas.

Además, estamos trabajando para que los países socios aumenten su producción de alimentos y sean de esta manera más resilientes por sí mismos. Finalmente, estamos trabajando con países socios e instituciones internacionales para garantizar la seguridad alimentaria en el mundo.

El presidente Putin debe poner fin a la guerra contra Ucrania. La integridad territorial de Ucrania debe ser restaurada. Las matanzas sin sentido tienen que parar. Hoy más que nunca, en el destino de Ucrania se juega el destino de todos.


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