Opinión

Salvar a El Salvador

El Deber 12/5/2017 04:00

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Mientras Maduro habla con las vacas, Evo evita hablar con los “pollos de granja”. Así no tiene que explicar por qué Bolivia destina $us 191 millones a la compra de bonos del Tesoro de la República de El Salvador. Esfumado el ministro de Economía y Finanzas, el presidente del Banco Central de Bolivia avala la operación financiera. ¿Y quién avala al presidente del Banco Central de Bolivia?

La responsabilidad política es del presidente Evo, pero la gestión financiera es responsabilidad del ministro Luis Arce. ¿El presidente del Banco Central, Pablo Ramos, tiene poder para decidir por sí y ante sí esta opaca operación? Lo triste del caso es que las declaraciones del economista Ramos no llegan a ser convincentes. Aseguró que la compra “está plenamente justificada (justificar no es lo mismo que avalar) por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)” que, según él, “tiene una de las mayores y más confiables calificaciones de riesgo” (EL DEBER, 03.05.17). Si esto fuera verdad, ¿por qué el BCIE no compra los bonos salvadoreños?

Alguien tiene que explicarnos muchos porqués de esta operación. ¿Qué sabemos de la República de El Salvador? ¿Sabemos que en aquel país centroamericano funcionan teóricamente dos monedas oficiales: el “colón salvadoreño” (en desuso) y el dólar de EEUU, la moneda del imperio? Deberíamos saber también que los problemas de El Salvador no son nuestros y que las relaciones comerciales entre El Salvador y Bolivia son nulas. Su superficie territorial es menor que la del salar de Uyuni, o sea, equivale a un tercio del departamento Pando. En ese espacio viven siete millones de habitantes, de modo que a cada salvadoreño le correspondería más o menos 28 dólares si acaso nuestros dólares llegaran a sus manos. ¿Para qué? ¿Para mercar unas cuantas pupusas (tortillas de maíz), unos tamalitos con sus atoles y guacamoles? ¿Y después? 

¿De qué hablamos cuando hablamos de “cooperación” o “solidaridad internacionalista”? ¿Salvar al presidente Salvador Sánchez Cerén? ¿Solidaridad con el vicepresidente Óscar Ortiz? (No se rían, el vicepresidente de El Salvador es homónimo del senador boliviano de UD –Óscar Ortiz Antelo–, el mismo que ha cuestionado la compra de bonos a un país ajeno a nuestros intereses). Mientras tanto, en Bolivia hay muchos niños como Eva, la de El Alto de La Paz, que se mueren de hambre. Si se consuma la compra de bonos salvadoreños, no sería raro que, un día de estos, el Gobierno de El Salvador le conceda a nuestro caudillo la Gran Cruz de Sonsonate en el grado de Jefazo Cuscatleca de Cojutepeque o un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Chalatenango. Estos galardones brillarían, desde luego, en el Mausoleo de Orinoca. // Madrid, 12.05.2017. 

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