Opinión

Salvar el río Piraí

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3 de abril de 2017, 4:00 AM
3 de abril de 2017, 4:00 AM

E l río Piraí y su área de influencia continúan bajo múltiples amenazas, y si no hacemos algo como sociedad para enfrentar los graves problemas que lo afectan, lo vamos a perder definitivamente. La acción de los denominados dragueros, que explotan materiales áridos (arena y piedra) para la construcción, son los principales causantes del deterioro que enfrenta el cauce hídrico que bordea Santa Cruz de la Sierra y otras poblaciones. Pero no son los únicos: los desechos y fluidos contaminantes procedentes de las ciudades también están afectando la vida del afluente.

Frente a estas acciones perniciosas del hombre sobre el río, las alcaldías de Santa Cruz, El Torno y La Guardia plantearon, en su momento, hacer una ‘pausa ecológica’ que permita detener temporalmente la explotación de áridos y frenar los efectos de esta práctica, entre los que se puede mencionar la destrucción de la servidumbre ecológica, donde la acción humana es determinante. Dicha iniciativa venía a ser un bálsamo para el río, habida cuenta de los insuficientes esfuerzos de autoridades municipales y medioambientalistas para frenar la sobreexplotación de áridos. A eso se suman los más de 30 focos de contaminación que fueron detectados en los últimos meses, los mismos que deben ser tratados lo antes posible.

Sin embargo, la última pausa ecológica tuvo buenos resultados, lo que demuestra que si se adoptan medidas urgentes y concretas, se puede lograr una reversión de la situación de deterioro en que se encuentra el río. La Alcaldía cruceña declaró que la pausa ecológica debe ser acatada para que los sindicatos y asociaciones regularicen su situación y, además, para que se detenga la sobreexplotación. Una auditoría impulsada por el propio municipio reveló el año pasado que el río está en grave peligro por la contaminación. Las actividades industriales, agrícolas y el crecimiento poblacional son las principales causas de este fenómeno.

Obviamente, los sindicatos de dragueros tienen el legítimo derecho de defender su derecho al trabajo, en este caso a través de la explotación de áridos. Pero creemos que se puede alcanzar un equilibrio entre los intereses de los productores y el cuidado del recurso natural. 

Hoy tenemos un río Piraí en mejores condiciones tras la pausa ecológica. Nada debe detener a las autoridades locales y a las organizaciones de defensa del medioambiente para hacer algo por un curso de agua tan vital, como es el Piraí 

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