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Cuando la ciudad de Santa Cruz de la Sierra supera los 16.000 contagios de Covid-19, hoy comienza una nueva etapa en la cuarentena. Aunque desde la Alcaldía insisten en que se trata de una etapa aún rígida, es sabido por todos que hace tiempo dejó de serlo. Las calles lucen llenas de vehículos con o sin autorización para circular; los mercados se ven llenos de gente y en muchos casos sin guardar las medidas básicas para evitar la propagación del virus. Si bien se ha reforzado en algo el sistema hospitalario, lo cierto es que lo que se tiene es todavía insuficiente para atender la demanda. Las redes sociales se han convertido en obituarios y no hay resistencia anímica que soporte el dolor que ya invadió todos los corazones.

Las autoridades dicen que abrir la cuarentena para que salga el transporte público y privado, para que las oficinas trabajen y para que se amplíe el horario del comercio y la banca ha sido compleja, ya que a la crisis sanitaria se suman los problemas económicos para la mayoría de las empresas y las familias de esta capital. Morir de coronavirus o morir de hambre es la disyuntiva que empuja a abrir las actividades, aunque se sabe que quizás ninguna se resolverá y quizás la primera se agrave.

El transporte público volverá a las calles. Los micros, taxis, mototaxis y toritos circularán en base a la numeración de placas, pero ya se anticipa que en la evaluación que se realice el viernes se inicie una presión para que desde el 13 de julio se acabe esa restricción de manera que salgan las 8.000 unidades que existen en la ciudad. Los dirigentes aseguran que habrá menos pasajeros en cada vehículo, pero también comenzará el tire y afloje con controles que son siempre insuficientes y la ‘viveza criolla’ de llenar con más gente los espacios, lo cual conllevará un alto peligro de contagio para los usuarios y las familias de estos.

Es así que Santa Cruz de la Sierra ingresará en una etapa en la que el único resguardo será la responsabilidad del cuidado individual; es decir, que la gente tome conciencia de que su única protección es el lavado de manos, el uso de barbijos y el distanciamiento físico. En suma, entramos a la etapa del ‘sálvese quien pueda’.

Los reportes oficiales de casos corresponden únicamente a quienes pudieron acceder a las pruebas que certifican que se es portador del virus; ya se sabe por cada caso confirmado hay al menos dos que no entran al registro del Sedes y muchos más que son portadores asintomáticos del Covid-19. Si hasta aquí hay muchas personas de la tercera edad y niños infectados, hay que asumir que las cifras serán mayores a partir de esta jornada.

Es probable que a estas alturas no exista ni un habitante de Santa Cruz de la Sierra que no haya sido tocado por la muerte de un ser querido. Los registros indican que el número de decesos se ha incrementado, hay pacientes que siguen falleciendo en sus casas porque no logran acceder a una cama de terapia intensiva. Ese dolor tendría que ser el motivador de que haya más cuidado en el hogar, lo que implica ser aún más celoso con las medidas de prevención que se debe tener en la calle.

Todos observamos esta realidad con mucha preocupación. A todos nos resulta inevitable concluir que desde hoy la emergencia sanitaria se agravará. Y aunque se diga que el municipio puede imponer medidas drásticas para revertir una explosión de casos, es altamente probable que, una vez abierta la puerta a los micros, mercados, oficinas, etc., no se pueda dar marcha atrás. Ante ese panorama, es menester exclamar ¡sálvese y salve a su familia! porque esa es una tarea de cada uno. Que la conciencia y la sensatez sean las armas para salir a enfrentar el virus que atormenta al planeta.