El Deber logo
24 de septiembre de 2017, 4:00 AM
24 de septiembre de 2017, 4:00 AM

La ley municipal que declara a Santa Cruz de la Sierra ciudad universitaria, los nuevos institutos tecnológicos, las Ferias de Ciencia y Tecnología, la proyección de un parque científico tecnológico, los convenios firmados con el Sedes para desarrollar investigación científica en salud, sumados a casi 20 universidades con más de 140.000 estudiantes en nuestra capital, son una realidad. Por otro lado, si bien en el pasado estas casas de estudios estaban centradas en sí mismas, la ampliación de sus funciones académicas y los datos demográficos mencionados han producido un cambio de perspectiva que va más allá de los límites del campus universitario. Todas estas razones hacen que, más temprano que tarde, emerja en esta ciudad una nueva Edutrópolis en el país.

Este paradigma del siglo XXI propuesto por Richard Dober (2002) es el resultado de la fusión de dos palabras, educación y metrópolis. Está conformada por una red de centros universitarios cuyo objetivo central es alcanzar una simbiosis entre la comunidad universitaria y sus instituciones, el sector privado, el Estado y la sociedad, donde todos pueden beneficiarse de las relaciones sinérgicas entre ellos.

Con relación al desarrollo de una ciudad universitaria (Edutrópolis), las razones son las siguientes: 1) La educación superior se destaca por su contribución a la calidad de vida de los ciudadanos, siendo necesaria para el desarrollo humano integral de los pueblos. 2) La progresiva concentración en la capital de la población y sus actividades educativas, culturales y económicas. 3) La relación entre el ámbito universitario debe ser mucho más estrecha. Por tanto, ¿no deberíamos considerar a la educación superior, al igual que el agua, las avenidas y el tránsito masivo, un elemento fundamental ligado a la infraestructura y funcionalidad metropolitana? 4) La contribución como academia, liderando los procesos de desarrollo tecnológico, de innovación científica y ofreciendo a la metrópolis recursos humanos competentes y de clase mundial. 5) La creación de un símbolo de identidad propia y de atracción internacional. 6) Esta red, que es casual y no planificada en términos de políticas públicas, empezó a tomar forma en lugares como Boston o Toronto.

Es precisamente nuestro gobierno municipal el que podrá dotar de una red de servicios que facilite la autoorganización de los estudiantes, docentes y universitarios. De este modo, más que una universidad alojada en la ciudad, aquella debe ser parte constitutiva de la estructura, la forma y el funcionamiento de la comunidad urbana.

Alentamos la ilusión de que el reciente empuje en el reordenamiento de la ciudad que aplaudimos, sea una buena oportunidad para repensar el papel de las universidades en la dinamización de la ciudad con el desarrollo de diferentes proyectos locales, apoyo a la investigación, la cultura, etc., para hacer de la ciudad autónoma de Santa Cruz de la Sierra, la nueva Edutrópolis no solo de Bolivia, sino también de esta parte del subcontinente americano. El debate está abierto.

Tags