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La Gobernación hizo una primera y valiosa entrega de información a la ciudadanía sobre los decesos por coronavirus en el departamento. Hay datos llamativos que permiten saber qué características tiene esta epidemia en Santa Cruz. Es necesario conocer también cuál es el perfil de los infectados, sobre la base de estadísticas oficiales, a fin de reflexionar y diseñar las estrategias a tomar hacia adelante.

En primer lugar, el secretario de Gobierno de la Gobernación, Vladimir Peña, señaló que la tasa de contagio se duplica cada ocho días, lo que significa que ahora es más peligroso que hace una semana y que la siguiente lo será aún más. Esto se refleja en las estadísticas presentadas que treparon de 1.000 a 2.518 casos en pocos días o que reflejan que solo el sábado fueron reportados 221 casos en Santa Cruz.

En contrapartida, vemos que la cuarentena se va acatando cada vez menos, que hay mucha gente que la vulnera (por necesidad o indisciplina), mientras los controles se ven cada vez menos en las calles. Más allá de los llamados al orden hechos por las autoridades, ¿cuál es la estrategia a seguir para que la gente deje de exponerse a un contagio, ahora que hay más riesgo que hace 15 días o un mes? Para nadie es desconocido que hay hambre, especialmente en la periferia de la ciudad, entonces corresponde buscar alianzas y medios para colaborar a las familias más necesitadas, a fin de que su condición de pobreza extrema no sea un factor del quiebre del distanciamiento social que se necesita ahora más que nunca.

Por otro lado, llama la atención que el 58% de las personas que fallecieron tiene menos de 60 años. Hasta el momento se dijo que la gente de la tercera edad era la más vulnerable, pero resulta que el departamento cruceño el grueso de las víctimas tiene entre 40 y 59 años; es decir personas que están entre la población económicamente activa. Esta situación demanda una agresiva campaña de información y de orientación, de manera que no solo se tema el contagio sino las complicaciones que pueden derivar en muerte.

El último dato mencionado también determina que se piense dos veces antes de considerar alguna flexibilización de la cuarentena o que el sector privado -que demanda el retorno a la producción- sepa que para conseguir su objetivo debe maximizar esfuerzos en la dotación de condiciones de bioseguridad a su personal.

Lo que no es diferente a lo que ocurre en el resto del planeta es que fallecen más las personas que tienen enfermedades de base. En el caso cruceño estamos hablando de individuos con afecciones cardiacas, diabetes o hipertensión arterial, seguidos de quienes tienen dolencias hepáticas o renales.

Durante todo este tiempo hemos vivido en la cresta de la ola, es decir en plena emergencia. Lo que se ha hecho en Santa Cruz, liderado por el Sedes, ha sido tomado como referente a nivel nacional. Es importante que esta atención de la crisis vaya acompañada de un diseño de estrategia que incluya todos los ámbitos del quehacer humano, desde lo sanitario, pasando por lo social hasta lo económico. Esto debe involucrar a las autoridades departamentales, municipales, al sector privado, a los médicos y, fundamentalmente, al gobierno nacional, que debe actuar en concordancia con lo que se demanda en este departamento, el que más aporta al erario nacional y el que más población tiene.

En Santa Cruz está el 65% de los casos confirmados de todo el país. Hay especialistas que señalan -con bastante lógica- que mientras más se testea (pruebas realizadas) más se detecta el contagio. Frente a eso puede concluirse que es probable que los infectados sean muchos más que los encontrados hasta el momento, no solo en Santa Cruz sino en todo el país.

Por esa razón, para obtener un sinceramiento de la situación nacional, es necesario insistir en la necesidad de que se realicen más pruebas. Solo de esa manera se podrá diseñar una estrategia acorde a la realidad de cada departamento. Esas cifras reales también ayudarán a actuar con mayor prontitud en la provisión de equipos de terapia intensiva, de personal médico, de camas y de todo lo que se necesita para que la pandemia no nos rebase como ya ha ocurrido en varios países y ciudades.