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Por leer tan poco y tener tan malos asesores Evo Morales llega siempre tarde para entender los complejos temas socioeconómicos del país. Los ejemplos abundan y no me detendré en ellos.

En esta ocasión, definió a Santa Cruz como “centro de integración nacional”, porque suena bonito, siguiendo el concepto del “melting pot” de los americanos, es decir de una región que es como una olla supuestamente vacía en la que metes de todo, mezclas bien y sale la sopa, que sería la nueva sociedad que nace. Este concepto es obsoleto, y eventualmente se aplicaría solo al caso de la llegada de nuevos pueblos a un territorio vacío, en el que los nuevos llegados se mezclan por igual.

Pero resulta que Santa Cruz no es una olla vacía. Aquí vive un pueblo desde hace muchos siglos, y se ha forjado ya una cultura regional y local que es una realidad muy evidente. Además, ya esa cultura originaria ha cambiado por la inmigración andina y extranjera, que ha dado un valioso aporte a la cultura que la recibió, en un proceso que lleva ya muchos años. Ese resultado es la cultura cruceña.

Continuando con nuestra comparación, Santa Cruz es una olla, pero ya con un locro adentro, locro que con seguridad se puede mejorar con otros ingredientes, yerbas y sabores que lo harán cada vez “más lindo”, como dicen los cambas para significar “más sabroso”.

Toda innovación bien introducida produce mejoras, pero sobre la base de una realidad cultural existente que, en nuestro caso, quiere decir sobre la base de nuestro modesto locro. Es lo que los chefs llaman “cocina fusión”; es decir, fusionar atentamente y en forma armoniosa distintos sabores.

Y aquí es donde entra el concepto de resiliencia. Una cultura que tiene conciencia de sí misma, como todo organismo desarrolla capacidades para poder absorber esos cambios y mejoras, porque sabe que transformarse es vivir, tal como lo planteó Darwin.

La resiliencia es la que mide y controla esos cambios con el fin de incorporarlos en la medida que se pueda y al mismo tiempo preservar la vida, evitando la destrucción de los elementos más vitales y genuinos de una cultura.

La integración nacional, tal como la ha venido conduciendo Evo Morales hasta ahora, es como si Santa Cruz fuera un territorio vacío a conquistar y bastaría con observar sus políticas sobre tierra y territorio para darse cuenta que cree, como lo ha dicho varias veces, que este es un territorio vacío, que los árboles estorban, que hay demasiado espacio para los cambas, porque parece que él no conoce lo que son los pueblos que viven del bosque, cazadores, recolectores, pescadores ni sabe lo que necesitan. Su visión se limita a la agricultura andina de las 50 hectáreas de la reforma agraria.

Pero además parece que tampoco sabe que en estas tierras hay comunidades indígenas del oriente que son justamente las que no están recibiendo tierras de este Estado Plurinacional, o peor aún, pueblos indígenas del oriente que están perdiendo sus tierras a manos de un Estado que los ha invisibilizado.

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