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Santa Cruz politizada

Manfredo Kempff 24/9/2020 05:00

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Los años han dejado atrás al pueblo bucólico y adormilado, cuando la política no importaba nada; y no importaba porque sus consecuencias influían muy poco en su vida semirrural, apenas para saber quién sería designado, desde La Paz, alcalde o prefecto. 

Recuerdo, en mi infancia, el paso de algún camión con hombres y una banda que vivaban a alguien, pero eso era todo. Y también está en mi memoria –o me lo contaron tal vez– el día en que se tirotearon entre unos adversarios políticos, muy conocidos en el vecindario, y dos de ellos murieron a balazos. Fue de no creerlo. Se produjeron voces de miedo entre la gente, charlas de malos presagios como en las novelas del realismo mágico.

Cuando en este 24 de septiembre se conmemoran 210 años del cabildo libertario de Santa Cruz contra la corona española, al que le seguiría una prolongada guerra de 15 años, nos encontramos con que el pueblo apacible, donde se sacaban sillas a las veredas para la tertulia del atardecer, se ha convertido en una ciudad de dos millones de habitantes, que, por haberse transformado en la región más productiva del país, también se ha vuelto el sitio donde la política ha tomado una dimensión de tal magnitud, que ningún aspirante a gobernar puede prescindir del voto de su capital, de Santa Cruz de la Sierra.

Por lo tanto, nuestra ciudad es donde se arman las casas de campaña, las caravanas de vehículos, las concentraciones, los animados programas de radio y televisión, y donde todos los candidatos tienen que dedicarle mucho tiempo si desean obtener el voto de sus pobladores. 

En Santa Cruz está concentrado el electorado de la llanura, como en La Paz y El Alto el del altiplano. Ambos lugares son vitales para vencer en una elección.

El año pasado, por estas fechas, había movilizaciones de partidarios de unos y otros, lo que hoy no sucede por la pandemia que azota a todo el país desde hace seis meses. 

Estos han sido unos comicios raros, sin bullicio ni tumultos, casi sin hacerse sentir fuera de las casas, porque es a través de las redes sociales que las personas se informan, a toda hora, sobre lo cierto o falso de los postulantes.

Con la renuncia a su candidatura presidencial de Jeanine Áñez, el panorama ha quedado más claro, pero no del todo. 

Ha desistido, como debía hacerlo, una mujer de mucho mérito; de coraje, carisma, honradez y voluntad. Quería enfrentar a Arce Catacora, pero su popularidad se debilitó al extremo, entre peste, bloqueos y llamas, y por tanto consideró que mejor era sumar su apoyo a quien pudiera hacerlo mejor.

En esa lucha por derrotar al MAS y desterrar por los próximos cinco años a Evo Morales, han quedado Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho. Es cierto que continúan en carrera Jorge Tuto Quiroga, el Dr. Chi, el señor Mamani y la señora Bayá. 

De estos, se destaca con absoluta ventaja, Tuto Quiroga, hábil y experimentado expresidente de la República, que, sin el suficiente apoyo, ya debió respaldar a alguno de los candidatos con posibilidades de vencer a Arce. La ciudadanía que conoce a Quiroga, espera de él una muestra de patriotismo y de humildad.

Según las encuestas conocidas, a nivel nacional el postulante del MAS, Luis Arce Catacora, es quien lleva la delantera con ventaja. Le sigue Carlos Mesa y luego Luis Fernando Camacho.

Para los no masistas –que somos muchos– el temor es que Arce pueda ganar la elección en la primera vuelta, es decir sin permitir la chance del balotaje, tal como tramposamente quiso hacerlo Evo Morales en las elecciones del año pasado. A Morales le salió mal el fraude, porque, para vergüenza nacional (no para él), se lo descubrió.

Ahora, parece que todo se juega en Santa Cruz. Y ha llegado el momento de decidir entre que Mesa pueda contar con la votación suficiente como para vencer a Arce o Camacho obtenga una bancada parlamentaria fuerte, principalmente cruceña, pero con el gran riesgo de que el MAS retome el poder. 

Muchos jóvenes prefieren obtener los parlamentarios en la Asamblea y un liderazgo nuevo; para muchos otros cruceños lo principal es que Evo Morales no regrese “por Yacuiba” dentro de un mes, como ha prometido, en caso de que gane Arce. Los votos estarán sobre las mesas el 18 de octubre y cada quien será libre de marcar lo que le parezca mejor para Santa Cruz y para Bolivia.