Opinión

Santa Cruz y los bloqueos

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22 de julio de 2017, 4:00 AM
22 de julio de 2017, 4:00 AM

El departamento de Santa Cruz soportó durante los últimos días los efectos perjudiciales del bloqueo de las dos carreteras, la nueva y la antigua, que lo vinculan con Cochabamba y otras ciudades del interior del país. Esta vez fue el turno de los productores de coca de cinco comunidades del valle, que exigen ser tomados en cuenta en el reglamento de la controvertida Ley de la Coca. Estos productores, según el Gobierno, son “nuevos”, no están registrados para cultivar la 'hoja sagrada' y pretenden ingresar con sus plantaciones al Parque Nacional Carrasco. Quieren hacerlo desoyendo incluso la advertencia presidencial de que en esta y en otras áreas protegidas no será permitida la presencia de cocaleros, una plaga en permanente crecimiento en varias partes de la geografía nacional. 

El conflicto, con su epicentro en la localidad cochabambina de Colomi, registró la muerte de un joven antes de que fuerzas policiales procedieran al desbloqueo de ambas carreteras. Felizmente, no se produjeron enfrentamientos, aunque el ambiente de tensión se mantenía en la zona. 

En medio de una conflictividad social creciente como la antes expuesta, la región cruceña ha soportado una vez más los efectos del cierre de rutas que la vinculan con el interior y exterior del país. Son diversos los sectores que se ven afectados por la arbitraria y abusiva medida. Cada día de bloqueo ocasiona una pérdida calculada por exportadores y productores en más de $us 3 millones y violenta, además, el derecho constitucional al libre tránsito en perjuicio de las mayorías ciudadanas que, mientras dura el corte de las rutas, se ven obligadas a soportar hambre, las inclemencias del tiempo o a caminar largas distancias en procura de llegar a su destino.

En más de una oportunidad hemos comentado la urgente e imperiosa necesidad de introducir penalizaciones rigurosas que frenen en seco los incesantes bloqueos y las amenazas de 'sitiar' pueblos y ciudades, lo que transmite, más allá de nuestras fronteras, una imagen penosa de Bolivia como 'país tranca' donde en cualquier momento es obstruida arbitrariamente la libre circulación de personas y vehículos por su limitada y precaria red de carreteras. El precio que está pagando la nación por la abusiva persistencia de los bloqueos es muy elevado. Es hora de parar tanto e irreparable daño con la imposición de sanciones firmes contra quienes promueven bloqueos o cercos. El peso de la ley debe caer con todo su rigor sobre los hasta ahora impunes bloqueadores. 

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