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8 de octubre de 2017, 4:00 AM
8 de octubre de 2017, 4:00 AM

Entre 1997 y 1999 un visionario construyó con recursos privados un puente que unió a los municipios de Santa Cruz de la Sierra y Porongo. La inversión de $us 9,5 millones estaba pensada para recuperarse con la plusvalía de los terrenos. En junio de 1999 el puente fue entregado. Desde entonces ninguno de los municipios asumió la responsabilidad. Los mantenimientos nunca llegaron. Tampoco se aplicaron límites para el tráfico pesado. Pasaron 18 años hasta que el 20 de septiembre aumentó la separación de la junta de dilatación del puente, del lado de Santa Cruz, causando alarma y un caos vehicular que puso en evidencia el riesgo al que están expuestas las familias que viven en la otra orilla del río. Esto sin contar el viacrucis que siguió el proyecto del puente Bicentenario. Basta decir que después de años el resultado es que no hay puente. Muchas palabras, ordenanzas, tributo especial de los vecinos del Urubó, convenios que no se firman y que si se firman no se cumplen y la supuesta necesidad de aprobar leyes. Pero no hay puente.

Al parecer, para las autoridades del municipio capitalino y para algunos empresarios el desarrollo del Urubó representa una huida de inversiones y tributación que van a la otra banda del Piraí. Desde esa perspectiva, el desarrollo de Porongo es algo que afecta a la capital cruceña. Lo que no exime de responsabilidad a la Alcaldía de Porongo, que ha mirado pasivamente la orfandad del puente y  ha hecho poco por proteger la zona de recarga de acuíferos y a un manejo responsable de la basura que se genera. El municipio de Porongo cuenta con unos 17.500 habitantes. De esos, un 40% vive en las urbanizaciones. El padrón electoral del municipio se estima en 7.500 votantes, de ellos, el 50% vive cerca del puente. El alcalde de Porongo ganó las últimas elecciones con el 34% de los votos.

Menciono estos datos porque a lo mejor es hora de que los habitantes perciban su peso demográfico y desarrollen una visión modernizadora para su municipio, abracen la ‘metropolización’ y lideren el desarrollo de Porongo. Copiando y mejorando lo bueno que se ha hecho en Santa Cruz, y evitando los errores.   

En 15 años más Santa Cruz de la Sierra duplicará su población actual. Eso plantea un gran desafío para autoridades y ciudadanos. Y la solución tiene un nombre: Metropolización. Ver como una sola ciudad a Santa Cruz de la Sierra junto a Warnes, Cotoca, La Guardia, El Torno y Porongo. Es decir, vernos como una gran comunidad de vecinos. Para eso es imprescindible, es dejar de lado la mezquindad y dar paso a la grandeza. 

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