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30 de enero de 2019, 4:00 AM
30 de enero de 2019, 4:00 AM

Este primer mes del año tuve el desafío de dictar un taller especial sobre el ADN del Innovador a cerca de 70 estudiantes que se preparan en el preuniversitario para iniciar su carrera profesional, chicos de diferentes carreras.

El desafío fue interesante porque si bien suelo dar talleres sobre emprendimiento a jóvenes, el currículo me pedía incluir creatividad y liderazgo. Entonces, decidí introducir estos temas a partir del entrenamiento que recibí en el Instituto de la Mujer y Empresa (IME) por parte de Juan Pablo García, director de innovación de la Red Sugar y de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

En el curso preuniversitario debatimos sobre si la creatividad y el emprendedurismo eran algo innato o se podría construir, y todos coincidían en que sí se puede construir o fomentar la creatividad. Si bien hay personas que nacen ya con una chispa creativa mucho más potente que otras, también hay personas a las que se van construyendo y trabajando algunas habilidades. Durante el curso trabajamos las cinco habilidades que la mayoría de los innovadores más importantes del mundo tienen o desarrollan en sus procesos creativos: asociación, cuestionamiento, observación, redes de contacto y experimentación.

Santa Cruz, al ser un motor económico potente, tiene la imagen de ser muy creativa e innovadora, es decir, que tiene muchas cualidades emprendedoras y creativas; sin embargo, falta asumir un poco más de liderazgo y el desarrollo de estas otras habilidades innovadoras, desde mi perspectiva personalísima.

El ADN innovador en Santa Cruz, en una perspectiva general, podría decirse que es innato, el camba o quien vive en Santa Cruz está teniendo permanentemente procesos creativos e innovadores enfocados a emprendimientos o iniciativas empresariales. No obstante, esta característica no se refleja al momento de resolver los problemas de la ciudad, no existen procesos creativos ni de innovación para resolver problemas tan sencillos como el flujo de peatones, el cumplimiento de las normas de tránsito, el ordenamiento del transporte, entre tantos temas clave.

Al finalizar el taller, les pedí a mis estudiantes, jóvenes entre 18 y 20 años, que utilizaran las cinco habilidades aprendidas para crear el o la superhéroe que Santa Cruz necesita. Fue interesante, diseñaron 3 superhéroes jóvenes hombres, uno niño y una mujer, ellos identificaron los siguientes superpoderes característicos: superinteligencia, supervisión, curación, velocidad, multiplicarse, detector de mentiras, protector de animales, ambientalista, limpieza y eliminación de basura.

No pude dejar de compartir con los jóvenes en clases ni quiero hacerlo en este artículo de opinión, la iniciativa de un par de jóvenes arquitectas, que son unas superheroínas, que están provocando a los jóvenes de edad y de espíritu a generar acciones creativas para recuperar nuestra ciudad: las “nómadas urbanas”, ellas utilizan metodologías innovadoras para motivar y fomentar la creatividad hacia un nuevo modelo de urbanismo.

Santa Cruz de la Sierra necesita estimular estas habilidades: asociación, cuestionamiento, observación, creación de redes de contactos para promover ideas y experimentación, en nuestros niños y jóvenes, porque necesitamos más gente loca y comprometida… porque los innovadores siempre serán -al inicio- tachados de locos.

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