Edición Impresa

¿Se avecina otro milagro de los Santos de los Recursos Naturales?

Gonzalo Chávez 21/2/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

Los precios internacionales de las materias primas que Bolivia exporta han aumentado en los últimos meses. En el caso del petróleo después del fatídico 20 de abril de 2020 cuando el crudo se contrajo en -37,6%, su recuperación ha sido constante. La semana que termina, el barril del oro negro llega a $us 60. ¿Será que este es el primer paso de un nuevo ciclo ascendente?

Veamos la historia corta. A inicios de 2013, el precio del petróleo estaba en torno de $us 25 el barril y a partir de ese momento subió hasta alcanzar la cima del Everest, en julio del 2008, se llegó a $us 145.

Después, el desplome fue fatal, en seis meses el barril de crudo cayó a $us 31,4, en gran medida el resultado de la crisis financiera mundial. Después del tremendo sofocón, el precio del petróleo subió y se mantuvo en niveles muy elevados durante casi siete años (2009-2015). Estamos hablando de valores que, en promedio, estuvieron entre $us 90 y 100 el barril.

Este nuevo ciclo espectacular registró su zenit el 23 de julio de 2014, fecha en que el oro negro llegó a $us 107,6 el barril y tuvo otra caída dramática, a 29,7, en febrero de 2016. Entre esta fecha y la primera quincena de abril del 2020 nuevamente los precios del petróleo se recuperaron, pero en un rango mucho menor que en el pasado, oscilando en torno a los $us 65 el barril. Como hemos mencionado, el 20 de abril de 2020, el precio del crudo se lanzó al abismo, pero a partir de la fecha sistemáticamente ha tenido una tendencia al alta.

En el caso de Bolivia y dada la fórmula del precio del gas natural totalmente acoplada al valor del petróleo, el vaivén de los ingresos de la exportación de este energético explica parte de la bonanza externa de los últimos años en la economía boliviana.

Aunque con mucha menos volatilidad, los minerales (oro, plata, zinc y el estaño) y la soya también contribuyeron a lo que, técnicamente, se conoce como el súper ciclo de precios de las materias primas. Pero a partir de 2014, los precios se desplomaron hasta ahora. En los últimos meses también se registra una tendencia alcista en los precios de estas materias primas, como en el caso del petróleo. Cabe recordar que la exportación de estos productos es el 80% del salario que Bolivia recibe de la economía mundial. Alguien con razón dirá que aquí falta la contribución de la coca. Sin embargo, no se tienen datos de exportación de este producto.

Estas luces al final del túnel de nuestras exportaciones, ciertamente nos permite hacer preguntas más optimistas. ¿Se inició un nuevo súper ciclo de las materias primas? ¿Es el momento de abrir las champañas y festejar la vuelta de la vieja normalidad? ¿Será que los rezos, conjuros, milluchadas a los santos de los recursos naturales han funcionado? ¿Volveremos al Woodstock de la economía boliviana? Bueno antes de que usted en un ataque de entusiasmo económico y devoción revolucionaria cambie nuestro Escudo por la Chacana, o coloque la foto del jefazo en el sótano y cuelgue en su lugar la guitarra del nuevo diestro, es necesario analizar este reverdecer de los precios de las materias primas desde dos perspectivas.

La primera es evaluar si la economía boliviana está preparada para aprovechar un nuevo súper ciclo de los precios de las materias primas. La segunda es ver si no se han producido cambios estructurales en estos mercados. Por motivos de espacio nos concentramos en el caso del gas natural.

En los últimos años el mercado del gas natural ha registrado transformaciones profundas. El gas natural se ha convertido en una commodity (una mercancía de libre oferta y demanda) debido al desarrollo de un amplio mercado del gas natural licuado (GNL) y la ampliación y diversificación de los proveedores de gas natural por ductos. Dada esta nueva circunstancia, se han desarrollado varios tipos de mercados del gas donde sí ahora hay un precio de este energético propio. Ya no es un valor derivado del precio del petróleo.

Hasta hace unos años la mayoría de los contratos de gas estaban indexados a una fórmula del precio del petróleo (gas/petróleo). Ahora, cada vez más los precios del gas responden a un mercado propio (gas/gas). Esta tendencia de precios ya se registra en los nuevos acuerdos de exportación de Bolivia a la Argentina, por ejemplo. Unos 9 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) se venden con la antigua fórmula (gas/petróleo). Los volúmenes adicionales se determinan con la nueva fórmula, gas/gas, teniendo como referencia el Henry Hub más $us 2,25 por millón de BTUs.

Históricamente el precio del gas en su propio mercado ha sido más bajo y estable que el precio del gas determinado por el valor del petróleo. En el caso de la venta a Brasil, sí se mantienen las fórmulas antiguas indexadas al petróleo; sin embargo, es totalmente previsible que caminamos en los próximos años al precio gas/gas. Eso significa que a futuro no podremos capturar todo el excedente que se produzca debido al incremento del precio del petróleo.

Pero el tema más delicado, en este mercado, está por el lado de la oferta. Bolivia no cuenta con las reservas de gas probadas como para ofrecer este energético a sus compradores de Argentina y Brasil. De hecho, en este último caso, en las nuevas adendas negociadas, la cantidad ofertada de gas ha bajado de 30 a 20 MMm3/d. En el caso de Argentina, la rebaja es de 20 a 14 MMm3/d. Quiere decir que, aunque los precios suban significativamente, no tenemos gas suficiente para vender. Algo similar ocurre en el sector minero y de soya. Por falta de inversión, la oferta es inelástica en el corto plazo.

Así que, si se produce un nuevo súper ciclo de precios no lo disfrutaremos como en el pasado. Este cambio estructural en los mercados de los recursos naturales debe acelerar el ineludible desafío de diversificar exportaciones, caminar es una economía que use más energía renovable, que realice la transformación digital y que camine hacia un desarrollo más verde.

Comentarios