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Hoy es más que necesario poder tener un nuevo sentido común, que permita promover la democracia mediante un diálogo significativo con consensos reales que beneficien al ciudadano de a pie, que fortalezca el Estado de Derecho y sus instituciones, que sea una lúcida y real contención frente a grupos antidemocráticos.

Muy probablemente me dirán que no entiendo de política, pero lo que sí he aprendido es a tener sentido común. Mediante una vida donde se tiene que ser generoso y tener vocación de servicio, “dar sin recibir nada a cambio”, dialogar con el diferente sin importar su procedencia y tratar de mejorar la calidad de vida de las personas de nuestro entorno sin limitar su libertad individual.

Es necesario instalarse en el debate público con ideologías que posiblemente orienten el norte y estén basadas en los principios y valores, sin embargo es más importante aunque estas no nublen la capacidad de gestar lo que el ciudadano a pie realmente necesita urgentemente, izquierda o de derecha, liberal o comunista, estoy seguro de que hay puntos comunes esenciales que nadie podría oponerse a generar, como ser la construcción de espacios donde el hombre y la mujer puedan desenvolverse teniendo mejores oportunidades.

La política, sea lo que sea, es algo muy peculiar y el sentido común es algo tan necesario que determina la respuesta al problema que ocupa al ciudadano que vive del día a día.

Nuestra clase política no ha sabido gestionar soluciones por sobre sus diferencias, por tanto, ¿no deberíamos cuestionarnos si los necesitamos? En este país se debería fomentar tener profesionales que mediante su conocimiento puedan acompañar la mejora de todos los niveles del Estado, estadistas, tecnócratas y especialistas que se encarguen de hacer funcionar nuestras instituciones y en caso de ser innecesarias las eliminen.

Por favor, ¿hay alguna persona que entienda menos de política y más sobre un nuevo sentido común? Es momento de que más de los mejores se involucren en lo público, con una real intención de servir a los demás y no servirse del Estado mediante la corrupción, clientelismo, entre otros.

Es precisamente en estos contextos de suma fragilidad e incertidumbre que los principios se vuelven sumamente relevantes, es necesario reconstruir la ética pública de manera auténtica y sostenida. Al mismo tiempo, crear un programa de gobierno con este nuevo sentido común, donde prime el desarrollo económico, la transformación digital, la justicia, la transparencia, el respeto al medio ambiente, la equidad, el Estado de Derecho y por último la libertad de los bolivianos. ¿Seremos capaces?.

Sebastián Crespo Postigo es Director en el Comité Pro Santa Cruz  y ExPresidente de la Casa de la Juventud.

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