Opinión

Se buscan culpables

El Deber logo
23 de febrero de 2017, 4:00 AM
23 de febrero de 2017, 4:00 AM

Aunque solo fuera por el desgaste normal, el Gobierno no puede tener el mismo éxito ni puede gozar de la primera admiración. Si al desgaste se suman desaciertos, abusos, corrupción, ambiciones, zancadillas y chambonadas, tendríamos mil explicaciones para el cansancio nacional, para el No del año pasado, para la plaga de críticas que surgen por todas partes. El malestar social casi es palpable. Tienen que remar contra la corriente los que hasta hace poco tenían hipnotizada a más de la mitad de la población.

No pueden aceptar que su líder tenga debilidades. Es completo. Es perfecto. El proceso de cambio es el único camino sabio y el único posible para este pueblo y para su historia. Lo que sucede es que un enemigo tenebroso y maldito está envenenando la realidad.

Tiene que ser el imperio el que urde tantas maldades y el que las financia. Allá no soportan la limpia luz de Evo Morales y tiemblan ante la perspectiva de que los opaque. Si se les escapara algún detalle a los demonios del norte, está Samuel Doria Medina. No pierde un pretexto para destruir la revolución y para envenenar a la gente. Él está detrás de cada traspié, detrás de cada tormenta y de cada sequía. Qué hombre para provocar plagas y para financiar todo lo que pueda dejar mal al presidente. ¿Y Goni? Sin duda se reúne por las tardes con sus ministros para derrumbar lo que aquí construye el MAS con tanto esfuerzo. Ellos esconden la caña de San Buenaventura y hacen bajar el precio del petróleo. Las que no descansan son las ONG. ¿A qué se meten? Si ya está Evo, ¿para qué necesitamos a nadie que eduque, que cure, que oriente, que apoye ninguna organización? Los neoliberales también lo estropean todo. Y la derecha. Y los que no tienen poncho o pollera. Y el doctor León. Y los periodistas. Todos son una fábrica interminable de mentiras. Embaucan a nuestro pueblo y tuercen los referendos.

¿Qué le parece? ¿No sería más fácil y más fecundo un solo minuto de autocrítica sincera y limpia? Si descubrieran cuándo y por qué se les dispara la soberbia, si se dieran cuenta de que la ambición es mala consejera, si llegaran a la conclusión de que su adicción al poder ya es dependencia que los lleva al desvarío, si tuvieran capacidad para percibir que es mucho mejor ser y hacer que aparentar, se ahorrarían meses de búsqueda de culpables y estarían a un paso de encontrar el remedio para tanto mal. No necesitarían odiar a todos ni en todas direcciones y empezaría a bajar la angustia. Sugiero que lo prueben 

Tags