Opinión

Segunda vuelta previsible en Colombia

El Deber 29/5/2018 04:00

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Las recientes elecciones en Colombia, país de 50 millones de habitantes y cuarta economía latinoamericana,  han sido sin duda importantes y de relevancia,  no solo para los propios colombianos sino para todo el hemisferio; revisten una importancia capital para el futuro de la democracia latinoamericana. Conocidos los resultados,  esta vez coincidieron con las encuestas previas: el candidato del expresidente Álvaro Uribe, Iván Duque, y el candidato de izquierda, Gustavo Petro (exguerrillero y exalcalde de Bogotá),  son quienes habrán de disputar la Presidencia de Colombia en la segunda vuelta, el próximo 17 de junio. En tercer lugar quedó Sergio Fajardo, de Coalición Colombia. Hacia donde incline este grupo sus favores, tendrá enorme incidencia en el futuro balotaje.

Colombia es un país complicado, pleno de riquezas y también de  fuertes contrastes. Lo notable -en medio de una constante violencia de décadas- es que en los últimos 50 años  ha logrado mantener sus instituciones democráticas y ahora ellas tienden a reforzarse, más allá del controvertido acuerdo entre el presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Colombia es rica en recursos naturales, pero la violencia y las guerrillas generaron un nefasto negocio de tráfico de estupefacientes que aún sigue siendo  sombra negra. En fin, es muy compleja la situación de la hermana nación colombiana, pero sus perspectivas generales son halagüeñas. Con el mal ejemplo del populismo chavista al lado, en su vecina Venezuela, todas las fuerzas políticas han tratado de diferenciarse de ese modelo, que en su momento pareció apto de ser copiado y ahora se lo mira más como una plaga que debe evitarse.

A la hora de abordar soluciones, surgen mensajes mixtos. Una gran mayoría piensa que el estado colombiano debería hacer más para reducir las desigualdades, pero si se anticipa el costo de dichas acciones, las posiciones cambian. Recientes datos indican que no hay una mayoría favorable a la inversión en materia social y educativa si como contrapartida deben pagarse más impuestos.  Al final, lo que más ansía el pueblo colombiano es paz, una paz duradera y definitiva. Por ahora, Petro ha quedado encuadrado en la izquierda expropiadora, aunque él y seguidores insisten en el moderado concepto de “nuevo progresismo”. Por su lado, a Duque se lo ubicó en la defensa del empresariado y la propiedad privada,  pese a que su perfil profesional más bien lo pinta como un joven tecnócrata pragmático y de centro. Veremos qué pasará luego del 17 de junio. Por la polarización ideológica mostrada en los comicios, el panorama se pinta complicado. 

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