Opinión

Sentencia Inquietante

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12 de marzo de 2017, 4:00 AM
12 de marzo de 2017, 4:00 AM

Sería una imprudencia - además de impertinente - expresar inquietud por una sentencia emitida por un tribunal, si no fuera que el fallo condenatorio contra el exprefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y tres coimputados en la llamada "masacre de Porvenir", adolece de una innegable intencionalidad política. Cuando se sospecha, con fundamentos, que la justicia es manipulada desde el poder central, inquietud sería lo menos que se podría expresar, para no hablar de auténtico temor a la actual aplicación de la ley.

Desde antes que sucedieran los luctuosos acontecimientos de Porvenir, el exprefecto Fernández venía siendo amenazado con ser sepultado, pasto de los gusanos, en lo más profundo de la tierra. Eso alarmó a gran parte de la opinión pública. Pero lo que hace pocos días manifestó el vicepresidente del Estado, exhortando a los magistrados a ser duros e implacables con Leopoldo Fernández, fue excesivo; ha sido una muestra de la presión que ejerce el Ejecutivo sobre el Órgano Judicial. Esto es inaudito en un sistema de derecho.

La sentencia de 15 años de cárcel contra Leopoldo Fernández - y sentencias menores contra los otros tres imputados - es excesiva, si se toma en consideración que la Fiscalía no termina de presentar pruebas convincentes, de las responsabilidades penales del exprefecto, que ya lleva más de ocho años de detención, en un juicio largo, vacilante, y tan politizado como el proceso de terrorismo y separatismo que se lleva a cabo en Santa Cruz, luego de las muertes en el Hotel Las Américas.
Las hipótesis que se manejan sobre los luctuosos acontecimientos de Porvenir son, de un lado, que fueron planeados por el entonces prefecto Fernández y, del  otro, que el enfrentamiento se debió a que desde altas esferas gubernamentales se movilizó a una gran cantidad de campesinos y activistas políticos, que, partiendo de Riberalta, marcharon con el propósito de llegar a Cobija, con fines que no se han podido justificar. Eso fue lo que produjo el enfrentamiento en Porvenir con los siempre lamentables saldos de pérdidas de vidas entre bolivianos. Murieron 11 campesinos, pero también un pastor y un funcionario de la Prefectura por herida de bala, sin que se hubiera identificado a los que dispararon en estos casos.

Pese a que la condena ya está dictada, a Leopoldo Fernández le queda la apelación, que no tiene posibilidades de prosperar si todo pasará por la decisión de la justicia nacional. Recurrir a las instancias internacionales es la otra alternativa que al parecer maneja la defensa de Fernández, donde sí se puede poner en evidencia el sometimiento que sufre el Órgano Judicial en Bolivia. 

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