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Seremos lo que consumimos

Editorial El Deber 15/2/2021 06:30

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Somos lo que comemos. Una potente frase que atravesó varios siglos y que fuera objeto de nuevas discusiones, grandes debates, importantes seminarios y publicaciones. Con ella se instalaron nuevas tendencias en pro de una vida más saludable. El saber elegir con qué alimentarnos y el conocer con mayor detalle el alimento que llevaremos a nuestros organismos, ha sido y es una plataforma de nuevos conocimientos, recomendaciones médicas y consejos de amigos.

Ríos de tinta han corrido por los continentes sobre el tema. Lo cierto es que nos seguimos alimentando mal. En plena pandemia y en la era de la información digital, que con un clic podemos saber qué nos hacer bien y qué nos daña, continuamos alimentándonos incorrectamente.

Según estudios de 2019, más del 63% de la población boliviana sufría de sobrepeso y especifica que la mayoría eran mujeres. Datos que generan curiosidad si los proyectamos a un año pandémico como el 2020 donde la tendencia aumentaría esos porcentajes por diferentes factores.

La Organización Mundial de la Salud señala que el aumento de peso es producto del sedentarismo, la falta de actividad física y el consumo de alimentos de alto contenido calórico y con baja calidad nutricional, que nos lleva a saturar las grasas en el cuerpo. A pesar de que disponemos de frutas y verduras de enorme valor nutricional, no concebimos una disciplina adecuada para “sacarle el jugo” a la generosa naturaleza que por estos lares nos brinda enormes beneficios.

Los efectos gravitan en la salud de las personas y por supuesto en su calidad de vida. La OMS también afirma que la obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo para contraer diabetes, afecciones del corazón, trastornos del aparato locomotor y algunos tipos de cáncer.

No es nuevo que especialistas alertan sobre la tendencia de dejar de lado el consumo de alimentos tradicionales, orgánicos y naturales en reemplazo de otros procesados con más conservantes y azúcar. Bolivia no es la excepción y Santa Cruz, mucho menos.

En tiempos de inestabilidad emocional, con bajo nivel de actividad física, sedentarismo y una alimentación ultraprocesada y rápida dan como resultado una combinación poco favorable a nuestro estado físico y mental ya afectado lógicamente por la pandemia.

El somos lo que comemos tiene un socio que es el cuándo lo comemos. Los momentos, los horarios, las circunstancias. Ahora, en tiempos de Carnaval, donde todo vale, a pesar de las restricciones, no faltarán quienes aprovechen para romper dietas y “ponerse al día” y así liberar tensiones y saciar la ansiedad devorando lo que tengan a mano.

Somos lo que comemos, se complementa con el cómo y cuándo lo hacemos. Aunque dicen que Hipócrates dijo: "Sea el alimento tu medicina, y la medicina tu alimento", dando importancia a la alimentación en el mantenimiento de la salud, la mayoría le atribuye la frase al filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach (1804-1872) en uno de sus escritos manifestó: "Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come". Hoy, en tiempos de campaña electoral y Carnaval, podría dar lugar a otras interpretaciones, como, por ejemplo, seremos lo que consumimos.

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