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OPINIÓN

Si las paredes hablaran…

Ingrid Rivero 27/5/2020 03:00

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Contarían una y mil agresiones que ocurren estos días puertas para adentro. Pero las paredes callan…igual que cientos de mujeres y niñas silencian situaciones de violencia que violan los principios esenciales de la convivencia y los derechos humanos. Las paredes (y las mujeres) aguantan, por miedo, mientras el dolor resquebraja a la familia entera, desmoronando el hogar, base y cimiento de la convivencia, y afectando a la sociedad y al país.

De la mano del programa Quiérete, de Plan Internacional Bolivia, he tenido la oportunidad de visitar grupos de madres y mujeres en diversas zonas de la ciudad. Se trababa en talleres y actividades para el fortalecimiento de la autoestima y el empoderamiento de la mujer. Se trataba, sobre todo, de compartir vivencias, emociones. No importaba salirse del guion o dejar a un lado las actividades. 

Eran espacios para hablar, para escuchar, para comprender cómo muchas mujeres a diario descubren una y mil maneras de superarse. Eran espacios sin paredes que amortiguasen los machismos que imperan en los hogares.

La cuarentena se ha diseñado como una medida para frenar los contagios de coronavirus. Durante más de dos meses, hemos cambiado nuestro ritmo de vida habitual. El mundo entendió las medidas excepcionales y las asumió. Pero, ¿por qué no se puede actuar con la misma disciplina para combatir la ‘epidemia’ de la violencia de género que deriva del machismo consolidado?

Retorno nuevamente a las vivencias compartidas en los barrios, a aquellas charlas donde las mujeres hablaban de ‘abrir los ojos para tomar decisiones’.

Para algunas, esa expresión revelaba un respiro; para otras, todavía, ese ‘abrir los ojos’ engullía una y mil excusas. Sí, debemos reconocerlo, el temor y la ‘costumbre social’ influyen para que las mujeres normalicen el machismo como una pauta de comportamiento común. 

‘Abrir los ojos’ será el primer paso para que las mujeres puedan actuar de manera real y efectiva para acabar con las situaciones de violencia en el seno de la pareja. Mientras el machismo actúe cual barbijo y sea mordaza que calla y esconde las agresiones, mientras el patriarcado imponga sus directrices sobre lo permisible y lo repudiable, estos comportamientos se verán como normales ‘a ojos de la sociedad’ y nada haremos por cambiarlos.

‘Si las paredes hablaran, tú y yo no seríamos cómplices’. ONU Mujer Bolivia apuesta a romper las mordazas y hablar abiertamente de la violencia de género. ¡Basta de complicidades! Es momento de cambiar los hábitos y hablar lo que antes callábamos. 

Buenos Aires consolidó un código solidario para ayudar a las mujeres en situaciones de riesgo. Durante la prolongada cuarentena, y ante el aumento de agresiones en la convivencia permanente, las mujeres podían dar la alerta solicitando un ‘barbijo rojo’ en las farmacias. A partir de ahí, desde las boticas, se comunicaban con las autoridades para ofrecer auxilio.

Un código compartido prenderá las alarmas. Familia, amigos o vecinos deben estar alerta para asistir a la mujer víctima, para contener y denunciar las agresiones.

Es momento de cambiar las estructuras y crear entornos seguros, es momento de abrir los ojos y romper los silencios. Sólo recuperando la voz de las víctimas de violencia, las estadísticas dejarán de ser números para volverse historias, relatos de transformación y sanación para ellas, impulso para quienes las escuchan. Sería bueno que las paredes hablaran… para ser testigos imparciales ante una (in)justicia (sin)vergüenza que tuerce las leyes oprimiendo nuevamente a las víctimas en lugar de otorgarles protección y amparo.