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Si no fuera ella (cualquier parecido con la realidad es adrede)

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Si no fuera ella, creo que comenzaríamos bien; aun con el riesgo de quién logre ser.

Si no fuera ella se acabaría la prepotencia, el abuso del bien público, el aire enrarecido entre los trabajadores que son explotados con sobre horas sin pagar; de la extorsión que se cobra en la cooperativa donde cobran sus sueldos despojados del porcentaje mensual correspondiente y el aporte de campaña, de manera obligatoria si quieren mantener el trabajo.

Si no fuera ella, se terminaría la zalamería y la “invocatoria” (cuando no se tienen más recursos y argumentos personales) casi al nivel de deidad del hombre que supo comenzar bien y terminar mal su paso por ahí; entre otras cosas, porque ella logró ponerse a su sombra, hasta ir ganando espacio a su lado a punta de codazos (metáfora) para apartar a la competencia que entonces eran los más queridos y adulados y otros que no tanto, pero se sentaban a su mesa y él se sentía cómodo con ellos.

Estar al lado de él le permitió ir fagocitando (entiéndase absorber) lo malo y algo de lo bueno del “mejor que hubo”, de quien ella aprendió… y llegó a saber; de eso no hay duda, pero… aprendió a su modo, pudo copiar su idea técnica; dibuja el plano de la ciudad casi tan bien como “el mejor”, pero sin la plasticidad que tenía él, que supo encandilar a más de uno cuando hablaba de la ciudad a la que conocía como pocos. 

Él sí sabía porque la trajinó desde el sudor cotidiano, manejando su camión cacharro, de carrocería destartalada, él trabajó desde casi cero para él y para la ciudad de diversas maneras; estuvo en todos los sitios importantes de la ciudad, se peleó con todos, se “abuenó” y se volvió a pelear, por razones valederas y por odios incomprensibles, pero “él era así”, decían y dicen los que lo conocen. 

Él fue tal vez el mejor exponente de un grupo de hacedores buenos de verdad, de esos que ya no hay, o tal vez sí, pero no están ahí, porque a los verdaderos buenos no les interesa estar en ese lugar; esos no son parte de la mafia corrupta que se adueñó de las obras después de apartar, con malas mañas, a empresas más capacitadas, porque se aprendieron el “reglamento de obras” y sabían con qué y cuándo los harían escapar, las obras mal trabajadas de la ciudad quedan como testigos…

Pudo absorber la cualidad ejecutiva. De hecho, lo hizo, pero en beneficio de su entorno. Desde ese emporio de actividades económicas que maneja casi la totalidad de la obra pública de la ciudad, supo manejar gente, poner en la palma de su mano a empresarios grandes y chicos, muchos de esos nos llamaban desesperados porque “ya no daban más” con “tanto” abuso. Claro, ella (y él también aunque no daba la cara) en algún momento usufructuó de un poder único, la caja chica del emporio daba para silenciar denuncias, para hacer de cuenta que nada pasaba y así nos fue.

Él ganó muchas elecciones, pocos las pueden recordar de memoria, seguramente solo ella las recuerda todas y las puede recitar de corrido (esa buena memoria le agradaba a él, sobre todo si para hablar bien de él se trataba). Paradójicamente perdió contra los más bisoños, los menos calificados, la última no logró mayoría, debió hacer acuerdos en el órgano deliberante y se alió con el huido. Hasta pusieron a esa alianza un nombre que fue el resumen de las 2 primeras letras de cada nombre; decidieron hacerlo y ella sonreía y festejaba (nunca se la vio reír, solo sonreír forzadamente, a lo mejor la ansiedad va por dentro).

Todo eso pasó hasta que él se tuvo que ir, cansados sus años, cansada su salud, cansado su físico se ganó el descanso personal, pero no mediático, porque ella lo saca a pasear de vez en cuando en sus campañas, para fijar la imagen de él a la de ella. Parece que entiende que la lógica de la política no transmite ni “prende” carisma, simpatía, pero insiste y usa lo que haya que usar; está empecinada. Ahora resulta que fue “la única que puso el pecho” a la pandemia, la única que la enfrentó, porque eso tiene que decirlo aunque en el camino queden los médicos y las enfermeras y el personal de salud como testigos de los que no se pudo evitar, porque esa gente que quedó y los que siguen enfermando, y los que seguramente seguirán quedando en el mismo camino, no saben de pausas ni de “ir despacio” cuando hay que enfrentar a la muerte diariamente, porque, parafraseando al Che, ellos sabían y los que quedan, saben, que en esta tarea “se triunfa o se muere (si es verdadera)”….

Ellos son ninguneados porque la campaña no se puede detener, porque hay que seguir, porque hay que tratar de tomar el cielo por asalto… y con esto no me refiero al valor de la violencia en una revolución, sino a la soberbia de los que ambicionan el poder a cualquier costo, así sea con el tendal de enfermos, muertos y gente pobre que recibe su bolsita de “remedio” que ya se sabe que es inservible, que actúa como placebo, pero despierta esperanzas.

Así está ahora, mal en las encuestas, pero aparentando o no, un estado de ánimo que la lleva a pelear hasta donde pueda por ese poder que quiere generar a partir de ella, ese poder enfermizo pero anhelado. Vaya uno a saber si el karma la persigue y quiere el poder por ella o por una reivindicación familiar, buscando lo que no logró el abuelo H. Tal vez ella también escuchó hablar de la historia que parece un cuento o chiste bien contado, ese de “fuera de acá, cambas patazas”, al perder una elección.

Vaya uno a saber qué tanto “tira la sangre y la historia” o si se trata simplemente de un poder que quiere para sí y que ve que se aleja inexorablemente y todo el instrumento político que ayudó a construir se va a ir antes que aquel para quien se construyó, así él no sepa bien qué pasó, simplemente porque ya es ajeno a los asuntos del poder y mejor es dejarlo así.

Por eso digo que si no “fuera” ella, a lo mejor se comienza a arreglar todo y esto marcha por donde todos nos merecemos.



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