Opinión

Síganme los buenos

Oso Mier 14/8/2020 05:00

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He enviado a Netflix un guion para filmar una película. El primer problema que se me presentó es que mi suegra quiere ser la protagonista principal.
El eje del argumento muestra que la pandemia cunde por todo el país y se dispara como una entusiasta carnavalera con capucha/barbijo y le importa un bledo que la critiquen.

La cinta transcurre en un hermoso país, de gente metedora, trabajadora, hospitalaria, pero tristemente herida. Hay miles de muertos, valiosos profesionales de blanco que dieron la vida, soluciones que nos encapsularon, nos confinaron y nos emputaron. En síntesis, no hay medios ni remedios, ha colapsado el sistema sanitario, la economía sigue paralizada y la vacuna es la salvación ausente.

Pero ¿cuál es la diferencia? ¡Han bloqueado los caminos, y ahora todos los caminos conducen al desastre!

Cada vez hay más conflictos y las lágrimas, días que pasan, se multiplican por 10, porque lo más eficiente en ese país es la organización de bloqueos.
Lo original de esta historia es que no se divide entre malos y buenos, porque en ambos lados hay violentos y eso le gustó a mi dire, Sylvester Stallone. Los no violentos son los incapaces que piensa meter bala. Los que no quieren meter bala quieren que la presidenta renuncie a ser candidata a la presidencia. Otros piensan que el que debe irse es el que convocó a las elecciones de octubre, otros que el loco Menacho sea incluido en la selección.

Se encienden los timbres de alarma, porque se atacan las ambulancias, se agota el oxígeno, se usa dinamita y los bloqueadores no discriminan quién es quién, porque ¡bloqueo es bloqueo! Todos, incluyendo a mi suegra, están con mucha rabia. No saben si irán a las urnas, si irán enfermos o heridos a un hospital o irán de compras al supermercado. Los precios se triplican y ya van escaseando productos alimenticios. 

La película fue rechazada. Los productores consideran que es un sainete nada creíble, porque está muy bien usar la ficción, pero la violencia que se describe ya sería la tuti, porque no hay país en el mundo ni gente que en ella habite haciendo semejantes canalladas. La secretaria del director me llamó y hablando en perfecto español me dijo con toda dulzura. 

"Mister; gracias por el intento, pero su guion fue rechazado porque había demasiada fantasía. Ni entre zombis se sacuden tanto. Sería una película de terror que no asuste a nadie y haga llorar a todos”. Quise fundamentar el argumento, pero ella dijo antes de colgar; “mejor dedíquese a hacer humor”. Mi suegra en vez de humor escuchó “amor”. Ahora tengo incrustado el celular en mi oreja. Solo recibo llamadas, porque mi suegra me aplanó la cara con una sartén.