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Sobre la memoria falsa

Manfredo Kempff 29/2/2020 03:00

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A propósito de la enorme hazaña que realizó Luis Fernando Camacho iniciando el derrumbe del gobierno autoritario de Evo Morales, y a su aparente declinación en el apoyo popular, ha corrido como reguero de pólvora la fábula de que ningún cruceño ha llegado al poder por el voto en las urnas, ni podrá hacerlo, ya que los únicos que asumieron el mando fueron tres militares imponiendo el orden fáctico: Velasco, Busch y Banzer.

Parece que entre los cruceños falla la memoria. Y justifica la certeza de que si alguno de los nuestros pretende surgir, entre los propios cruceños nos ocupamos de tirarlo hacia abajo o pasarlo al panteón del olvido. En estos tiempos, los ejemplos de Rubén Costas, Oscar Ortiz y Luis Fernando Camacho, deben verse objetivamente. Costas no pretendió la presidencia y ha sido objeto de injustas confabulaciones en su contra, por si se animara a terciar. Ortiz fracasó en la elección pasada, pese a las advertencias, y quedó arrasado por el “voto útil”, hasta en la propia Santa Cruz. 

Y ahora nos encontramos con que Camacho, tiene muchos votos en nuestro departamento, pero no tiene nada en el occidente del país. Da la impresión que ni Costas, ni Ortiz, ni Camacho, pueden contar con el apoyo electoral de los collas, pero eso no debe desmoralizar, no significa que todos los cruceños no hayan tenido acogida en las zonas altas, porque el general Banzer ganó ampliamente en occidente.

¿Acaso Hugo Banzer Suárez no era cruceño? ¿No llegó a la Presidencia por el voto? Pues bien, parece que la memoria egoísta de quienes guían la opinión en nuestro pueblo ha decidido borrar de la historia democrática de Bolivia a Banzer y solo recordar su gobierno de facto, que por otra parte fue necesario. 

Pero, aunque lo ignoren, por resentimiento algunos o por cobardía otros, hay que hacer memoria y admitir que el único cruceño que ganó dos elecciones presidenciales en toda la historia de Bolivia fue Hugo Banzer. Aunque no se le reconozca mérito, y, desde su muerte, toda su familia haya sido acosada. Cambas y collas votaron por él, y en alguna manera al chiquitano le fue mejor en el Collao que en su propia tierra, por eso de que entre nosotros nos destruimos. Quiere decir que los cruceños podemos ganar en el occidente y que no debemos resignarnos a los pájaros agoreros.

Para quienes tienen la memoria frágil, vamos a contradecir la mentecatez de que los cruceños no podemos, ni en broma, obtener el voto andino, y solo nos vamos a referir a las elecciones generales de 1985 y 1997. En ambos comicios triunfó el general Banzer, pero, para los que no saben o no recuerdan, ganando en La Paz y en Cochabamba, aunque tanto en 1985 como en 1997, perdiera en Santa Cruz.

En 1985 Banzer obtuvo el primer lugar en La Paz con 187.000 votos, contra 100.000 de Paz Estenssoro; y también el primer lugar en Cochabamba con 78.000 votos contra 71.000 del Dr. Paz; y salió segundo en Santa Cruz con 107.000 votos contra 119.000 del MNR. De 1.504.000 sufragios, Banzer obtuvo 493.000, es decir un tercio de la votación. Pese a su triunfo, Banzer tuvo que someterse a la letra de la Constitución y reconocer como presidente al segundo, el Dr. Paz, que contó con más votos en el Congreso.

Y en 1997, Banzer consiguió el segundo lugar en La Paz con un 20% del voto porque le ganó Condepa con el 37.5%; fue primero en Cochabamba con el 23.7% frente a 20% del MIR; y resultó el segundo en Santa Cruz con el 25%, cuando le ganó UCS con el 26%. El candidato de ADN, gran concertador, constituyó gobierno reuniendo a siete fuerzas políticas y obtuvo una mayoría parlamentaria rotunda.

Así que aquello de que ningún cruceño ha podido ganar en el occidente es simplemente falso. Tal vez producto de una amnesia vengativa del izquierdismo, ahora agazapado, que quiere borrar a Banzer de la historia de Bolivia. Por lo tanto, los candidatos cruceños no deben declinar nunca en sus aspiraciones, deben saber llegar al alma y a las necesidades de nuestros compatriotas andinos y ganar en sus grandes ciudades acercándose mucho más a ellas. Ese es el único camino.