Opinión

Sobre la reincidencia delictual

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29 de agosto de 2017, 4:00 AM
29 de agosto de 2017, 4:00 AM

Un análisis de la reincidencia en Santa Cruz nos permite tener un panorama más integral y holístico de todo el fenómeno delictual, además de entender cómo principios casi universales de las ciencias sociales explican con una claridad exquisita nuestra propia dinámica.

Existe una regla en las ciencias sociales que revela y cuadra perfectamente con lo que ocurre en relación con la reincidencia delictual en nuestra ciudad. El principio de Pareto aplicado a los fenómenos delictuales da cuenta de que el 20% de los delincuentes son responsables del 80% de los crímenes violentos o delitos de mayor connotación e impacto social, entiéndase robo agravado en todas sus formas (a domicilio, a vehículos, con fuerza en las cosas, además de intimidación y violencia en las personas), hurtos, agresiones sexuales, lesiones y homicidios. En el sentido inverso, el 80% de los delincuentes son responsables del 20% de remanente porcentual. En otras palabras, el 80 % de los delitos lo comete el mismo 20% de delincuentes.
Pues bien, según estadísticas de la Policía y de Régimen Penitenciario, congruentemente con la regla planteada, existe un 20% de reincidencia en los penales de nuestro departamento y, más aún, específicamente este porcentaje de reincidentes es responsable del 80% de los delitos de más incidencia en la sensibilidad colectiva cruceña.

De esto se colige que existe un 80% de posibilidades de que un reincidente responsable de la comisión de delitos violentos vuelva a delinquir y, en consecuencia, solamente un 20% de posibilidades de que este reencamine su conducta social y se allane a una vida encuadrada en la norma social.   

Con estos antecedentes, no es de extrañar que las autoridades policiales una y otra vez detengan y judicialicen a delincuentes con antecedentes de recurrencia en la conducta criminal y renuencia a dejar el crimen como forma de vida, y manifiesten, en más de una ocasión también, reclamos hasta airados por la permisividad, liviandad y hasta colusión con que algunas autoridades judiciales disponen la libertad de delincuentes que no solamente son reincidentes en delitos violentos, sino que han hecho una carrera criminal prácticamente desde la adolescencia y se han perfeccionado hasta, incluso, importarles nada la vida del prójimo.

Tan importante y cardinal es la labor de los juzgadores en materia penal de asegurar que este 20% de criminales violentos, a la luz de las estadísticas, con poca probabilidad de reinserción social, en primera instancia y por sobre todo, sean debidamente procesados, sancionados y cumplan efectivamente sus penas, para de ese modo proteger a la sociedad a la que deben su existencia y, en segunda instancia, esperar, aunque remota, algún modo de redención.      

Por eso se dice que el tema de la seguridad pública requiere un abordaje integral, de corresponsabilidad institucional y de acompañamiento judicial al esfuerzo de prevenir y neutralizar el crimen. 

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