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Sobre vacunas, intermediarios y la nada

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En diciembre del año pasado el gobierno celebró tanto el anuncio de “las 15 millones de dosis de vacunas rusas” que había logrado “cerrar”, con estados amigos, gracias a la “negociación directa, país a país”, además de otros tantos millones de frascos que llegarían bajo el mecanismo Covax, que daba la impresión de que cualquier rato íbamos, como país, a importar enfermos de Covid 19, para poder terminar los frasquitos benditos, logrados, no por las probadas gestiones del gobierno de “la usurpadora” (documentos quedan) sino por el carácter y el liderazgo del presidente Lucho.

En mayo nos enteramos que no solo no habíamos sido los que más vacunas teníamos por habitante, al menos de Sudamérica, sino que hasta ahora el ministro Jason (nombre celebre de cine y comics) nos muestra un papel que pruebe que Bolivia compró lo que anunciaron y que las vacunas no llegan “por el hecho cierto y comprobado” de que hay más enfermos que vacunas en el mundo y que hay que esperar un reparto equitativo entre los compradores.

Eso lo entenderíamos; por eso digo que fuera bueno tener esa constancia para quedarnos tranquilos y que las vacunas van a llegar. Quedaríamos tranquilos si aseguran que las vacunas que nos pusieron, y debíamos reforzar a los 21 días, no se van a vencer en nuestros cuerpos, habida cuenta de que, después de escucharme tan afligido, mi amigo el Dr. Ronald P. me dijo que no existen estudios (evidencia) publicados en revistas científicas de primera línea, donde muestren “la efectividad de la Sputnik V y la de Sinopharm a los 7, 10, 14, 21, 30, 60 o 90 días de la primera dosis o de la segunda dosis de las vacuna. Es un hecho que nadie puede aseverar que se pueden esperar 30, 60, 90 días entre la primera y segunda dosis de estas vacunas, porque sencillamente no se ha estudiado/definido esto en ensayos clínicos”.

El informe de Gamaleya (fabricante de Sputnik V) sobre el tema dice: “Creemos que es posible aumentar el intervalo” (no garantizan que se puede hacer), pero ese no es el tema ¿o sí? Bueno, también es tema a debatir. Ojalá don Jason nos pruebe, con documentos en mano, que se puede ampliar el plazo, que pagó por 15 millones de vacunas y que garantiza su llegada, tarde pero están compradas y son para “los bolivianos”, porque hasta la noche del viernes 7 nos decía: “que se agotan las vacunas y no saben cuándo llegarán las 200 mil dosis de Sputnik V”. (Ver EL DEBER digital 7/5/-21;30) y no garantizó que están aseguradas para la población boliviana.

Pero, como en nuestro país nada se hace como se debe, don Jason sabiendo que el gobierno informó que este negocio se hace “de país a país” (por eso los privados no han podido traer vacunas que alivien la carga del gobierno) en el mes de abril, decidió buscar a una señora boliviana , radicada en EEUU, para que ella a través de su empresa de nombre Antebellum Holdings, “gestione” la compra de vacunas anti-Covid a la Serum Institute, fabricante de AstraZeneca. El problema fue que la firma desconoció a la compañía solicitada por el titular de Salud y ahora nos salen con el cuento de que “solo son gestiones que se realizan para tener una propuesta seria antes de la firma de contrato, no se ha adquirido ningún compromiso y hasta la fecha no hemos suscrito ningún contrato. No nos cerramos a ninguna posibilidad, pero no hemos suscrito hasta la fecha ningún contrato” (Pagina Siete -6 de mayo). Como si el hecho no fuera irregular, porque todos sabemos cuál es el mecanismo de negociación.

Recordemos que el viceministro de Justicia en algún momento consideró irregular lo hecho por el ministro de Salud, anunciando una investigación, y, de un rato para otro, deciden no hacer investigación porque “no hubo ningún pago” (EL DEBER 7/05); pago o no, hay una irregularidad que genera dudas, sobre todo si la “Empresa Antebellum” confirmó “gestiones de Auza y acusa a Cancillería de poner trabas” (Página Siete 7/05) , recibiendo la respuesta del viceministro de Comercio Exterior, Benjamín Blanco que aseguró que “en esa cartera de Estado no se concretan contratos con intermediarios, sólo con los Estados”.

Es demasiado oscuro este tema. No hay vacunas, el propio ministro no sabe cuándo van a llegar 200.000 dosis. ¡Por favor, así no! El presidente Arce debe asumir alguna responsabilidad con el tema y definir lo que corresponda porque, como vamos, este calvario no va a terminar para el pueblo boliviano. Recordemos que en 4 meses tenemos más enfermos que en 9 meses del año pasado, (por si les sirve el dato).

La cosa es que en este país se sigue la regla de que “no hay necesidad de hacer bien algo que se puede hacer mal”. Ojalá este Jason (el ministro) se parezca más al “argonauta” que salió a buscar el vellocino de oro y no al otro, el de “Viernes 13”, que andaba descabezando ser humano que pille a su paso, con hacha, motosierra, cuchillo o lo que corte y esté a su alcance).

Es que somos yetas... ¿qué le vamos a hacer?



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