Opinión

Socialismo a lo chino

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28 de octubre de 2017, 4:00 AM
28 de octubre de 2017, 4:00 AM

Al cierre de sus deliberaciones, el XIX Congreso del Partido Comunista de China resolvió que, durante los próximos cinco años, el actual presidente, Xi Jinping, continuará desempeñando las altas funciones de jefe de Estado y secretario general del partido. Al mismo tiempo, designó a los nuevos integrantes del poderoso Comité Central, pieza fundamental del aparato de Gobierno. Ninguno de sus miembros es visto como posible heredero de Xi, lo que hace presumir que este se propone buscar un nuevo mandato al cabo del quinquenio.

Con todo, estas decisiones no fueron lo más significativo del congreso. Mayor relevancia tuvo el discurso de Xi en la ceremonia inaugural, así como la resolución –adoptada con el voto unánime de los más de 2.000 delegados– de incorporar la alocución en el cuerpo de doctrina fundamental del partido, a la manera del pensamiento de Mao Zedong. A partir de ahora las ideas allí contenidas operarán como guía primordial e inexcusable del partido, el Gobierno y la sociedad. 

En su alocución, Xi enfatizó que China había ingresado en una “nueva era”. Por otra parte, subrayó la necesidad de “nuevas ideas para el desarrollo”, de la convivencia entre el hombre y la naturaleza, de la “absoluta autoridad del partido sobre el Ejército” y de la afirmación del modelo “un país, dos sistemas”. Dio a entender que la pretensión es el “resurgir de la nación china”. Por último, precisó que, en la nueva era, continuará rigiendo un sistema de “socialismo con características chinas”.

 En opinión de un analista, “Mao levantó un país arrodillado por el colonialismo occidental”. Por su parte, Deng Xiaoping lo “empujó hacia la modernidad”. Hoy se espera que Xi logre “una economía basada en la innovación”, un “ejército moderno”, una “extensa clase media” y el “liderazgo global”. Se entiende que, por el momento, no habrá cambios políticos significativos. Las cuestiones económicas y sociales siguen siendo prioritarias, de la misma manera que la meta primordial de afianzar la posición de China en el centro neurálgico del sistema internacional. 

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