Opinión

Son tiempos difíciles y de creatividad

Ciro Áñez Núñez 9/5/2020 03:00

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Actualmente vivimos tiempos difíciles por ende debemos incentivar mayor prudencia y reforzar los cuidados de bioseguridad.

La vida, la salud, el empleo y la seguridad alimentaria son prioridades. Esta realidad debemos verla con un enfoque interdisciplinario.

Hace varios meses atrás escribí y se publicó en la prensa nacional dos artículos de opinión, uno titulado: La salud pública es responsabilidad de todos los niveles del Estado y el otro: Coronavirus puede también matar empresas.

Ante una crisis sanitaria empeorada, con mayor razón, los entes territoriales autónomos deben intervenir cada uno acorde a su propia realidad, exigiendo el apoyo del gobierno central con todo lo que se encuentre a su alcance (no a la inversa, por cuanto contamos con gobernadores, alcaldes, etc., más que instaurar delegados presidenciales en cada departamento), desde el respaldo al sector médico (es probable que lleguemos al colapso total del sistema sanitario), sugiriendo que además del uso de antibiótico, hidroxicloroquina, anticoagulante como la heparina, entre otros, que el equipo científico nacional analice la posibilidad de probar la utilización del plasma de los pacientes curados de Covid-19 en favor de los recientemente contagiados; obtención de más respiradores, conseguir financiamiento internacional, entre otros.

En el sector empresarial, es momento de dejar de lado la retrotopía y apostar por la reinvención pues, ante la necesidad de menor contacto humano, se debería buscar mitigar el impacto del desempleo generalizado, las quiebras empresariales, cierres de empresas, entre otros, por lo que amerita ampliar los Delivery Services para más agentes productivos, fortaleciendo y cumpliendo las debidas medidas de bioseguridad, por ejemplo en el sector automotriz, debiera ser éste incluido en la cadena logística de la vida y la producción, posibilitando el servicio, soporte técnico, venta de vehículos y de repuestos; similar situación para otros rubros, como el hotelero, dando servicios complementarios, que reduzcan riesgos sanitarios, por ejemplo, desde el arrendamiento de sus habitaciones adaptándolas para atención médica (cumpliendo normas de bioseguridad y limpieza) hasta la ampliación de su servicio de lavandería para el público en general, entre otras ideas de negocios creativos.

En cuanto al Delivery Service (entrega a domicilio) de alimentos y comidas, los precios deberían sincerarse, es decir bajar su importe pues existe un evidente incumplimiento de satisfacciones pre y post crisis sanitaria. El precio normal pre-pandemia se pagaba porque involucraba la comida con una excelente presentación, recién elaborada (caliente), cordial atención del mesero en un ambiente acogedor con buena música, aire acondicionado, etc., ahora nada de eso se está vendiendo sino tan solo una comida tibia o fría dependiendo las distancias en la entrega.

En el mercado del “Digital Meet & Greet”, usa cosa es hacer negocitos informales y otra hacer verdaderamente empresa donde se cumplen obligaciones de legalidad como las tributarias y se contribuye al desarrollo integral de un país. El hecho de regalar contenido puede ser útil inicialmente para efectos de marketing pero cuando esto se prolifera y generaliza dicho rubro se descalifica a sí mismo, se boicotea y perjudica.

Hoy en día, es una buena oportunidad para el “Digital Meet” en cuestiones académicas; sin embargo, debe primar el cumplimiento estricto de la norma vigente pues lo contrario es fraude educativo, especialmente en las capacitaciones universitarias extracurriculares pues por un sentido de seriedad y de formalidad (evitando la arbitrariedad y la ilicitud), estas deben estar acordes a programas oficiales debidamente aprobados; por ejemplo: las universidades privadas deben estar autorizadas para dictar “clases virtuales” y a su vez facultadas para certificar horas académicas “virtuales” por parte del Ministerio de Educación cumpliendo todas las exigencias estatales previstas para tal fin.

En el caso de las universidades públicas tienen regulaciones internas, entre ellas, las de auditoría que deben ser cumplidas, verificación financiera tributaria (más aún si se cobra al público en general sean nacionales o extranjeros), plantel docente debidamente acreditado en educación virtual, cumplimiento de procesos de calidad académica, financiera, procedimientos administrativos de aprobación de toda actividad académica con valor curricular, el adecuado uso de insignias o distintivos de la institución, entre otras que dan a entender que responden a programas oficiales de dichas casas superiores de estudios, debiendo existir estricto control y registro de los certificados extendidos, velando de esta manera la buena reputación y el prestigio institucional, preservando su acreditación institucional y/o la acreditación de las carreras universitarias que ésta posean en la Confederación Universitaria Boliviana (CUB); y, con mayor razón en el caso de aquellas instituciones que se encuentren en procesos de incursionar al Sistema de Acreditación Regional de Carreras Universitarias de los Estados Partes del Mercosur y estados asociados.

Como vemos, en época de pandemia global amerita el despliegue y el flujo de la creatividad pero estas deben conducirse bajo el sendero de la formalidad porque lo incorrecto es incorrecto aunque todos lo hagan, debiendo el Estado hacer seguimiento (más aun en estos tiempos de crisis y de reducción o falta de ingresos económicos estatales) a efectos de evitar la evasión fiscal, el enriquecimiento ilícito de particulares, las estafas, la corrupción y demás arbitrariedades que socaban la institucionalidad, el desarrollo económico de un país y afectan al marco regulatorio del derecho de competencia.

En estos momentos de crisis resulta detestable el oportunismo basado en lo informal por cuanto es el momento de aportar y levantar al país por la vía del trabajo honesto, tratando de ser personas íntegras no solo pensando en beneficio propio sino de toda la sociedad y no así en favor de determinados nichos o gremios por la vía de la informalidad, aprovechándose de la ocasión (desgracias ajenas).