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9 de abril de 2017, 4:00 AM
9 de abril de 2017, 4:00 AM

En los años 2000-2003; estrenando y presidiendo la comisión de Medioambiente de la Brigada Parlamentaria Cruceña, presenté tres proyectos de ley sancionados y promulgados: 2122, 2913 y la ley 2553.


La ley 2122/2000 declara patrimonio histórico y natural la cuenca del río Piraí en toda su extensión en el departamento de Santa Cruz, teniendo en cuenta que es un referente importante de su historia, (a sus orillas se asentó definitivamente Santa Cruz de la Sierra y se  libró la batalla de El Pari), fuente de su acervo cultural y recreación de las sucesivas generaciones. El artículo 2º declara de prioridad nacional la valorización, protección y restauración del ecosistema conformado por sus aguas, riberas, bosques, suelo, subsuelo, biodiversidad, paisajes.


La ley 2913 declara ‘parque ecológico metropolitano’ a todas las riberas del río Piraí ubicadas en los municipios de la metrópoli del departamento de Santa Cruz; entendiendo por ribera el área de protección cuyo aprovechamiento se debe limitar a fines de recreación, educación e investigación. (Art. 3° Ley Nº 1700). Buscamos desarrollar un modelo de manejo sostenible de los ríos.
Y por último la ley PLUS que eleva a rango de ley el Decreto 24124, instrumento técnico normativo del ordenamiento territorial que delimita espacios territoriales y tiene por objeto alcanzar el uso y manejo sostenible de los recursos renovables. 


Estas leyes tuvieron el apoyo de una gran colectividad joven y el respaldo decidido de la entonces presidenta de la Brigada Parlamentaria; luego de la Cámara de Diputados;  Norah Soruco de Salvatierra y de todos los colegas diputados, incluyendo agroindustriales y empresarios. Teníamos una visión muy clara respecto a la defensa de las fuentes naturales, de los ríos, bosques, aire; que nos permiten vivir saludable y sosteniblemente. 


Nos acabamos de enterar que  la ley 2913 sería modificada permitiendo en el parque ecológico metropolitano de la capital, construcciones de ‘necesidad pública’ y se reconocerían también los asentamientos en las reservas de Choré y de Guarayos, ignorando o modificando la ley PLUS. ¿En qué quedó la norma contra avasallamientos que los prohíbe en tierras bajo regímenes especiales? 
La visión e inversión  del empresario cruceño, grande, mediano y pequeño, es admirable y sabemos que no es necesario que nos convirtamos en un desastre ambiental. No lo merecemos y la CAO y Cainco trabajan en el desafío de la sostenibilidad.


Lo que extraña es que nadie diga nada respecto a un bosque urbano: el cordón ecológico de Santa Cruz de la Sierra, pulmón vital para una ciudad cuyo crecimiento demográfico no es desconocido; dos millones de los 3 del total del departamento. Todos mudos. Y no me refiero a los colectivos y plataformas ambientales a quienes les guardo un gran respeto y son la voz de alerta permanente ni al municipio que ha protegido y blindado el cordón con leyes municipales;  sino a instancias nacionales y departamentales que, al igual que las reservas forestales  del Choré y Guarayos de valor incalculable, no han hecho nada.


En el caso de la metrópoli, el Piraí dejó de ser un río. Es un basurero, una mina de poderosos intocables, un cementerio. Y ahora, el tiro de gracia: "por necesidad pública" se atenta contra el único bosque grande y por si fuera poco, ribereño de la capital de Santa Cruz. 
El departamento de Santa Cruz está perdiendo su vitalidad, sostenibilidad e identidad fuertemente relacionada a su biodiversidad y los pasivos ambientales son gigantescos. Las leyes ambientales, forestales, madre tierra son papel y papeleo burocrático, inútil y caro.
En lo personal y como autora de estas leyes, sugeriría más bien las abroguen en su totalidad. ¿Para qué la farsa de dejar solo la cáscara? Es una barbaridad.


¿Podemos construir ciudadanía desde los derechos colectivos e individuales que se escriben y se borran de acuerdo a intereses titulados ‘de necesidad pública’? Enfáticamente, No 

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