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Sostenibilidad y crecimiento

Juan Manuel Arias Castro 28/2/2020 03:00

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En el pasado Foro de Davos o en la Cumbre del Clima celebrada en Madrid el pasado mes de diciembre donde la gran protagonista fue esa niña de nombre Greta y de apellido impronunciable, que acuñando el término “sostenibilidad” originalmente – aunque muy pomposo - llegó en un catamarán y su nivel de reconocimiento y de popularidad estuvo en función a las veces que en su discurso utilizó dicho término o algunas palabras con raíz semejante.

Así son las modas. Cuando una palabra o expresión “pega”, la usamos hasta donde “no pega”. Es por eso que ahora los alimentos son sostenibles, las energías son sostenibles, las personas y hasta los negocios o las empresas deben serlo si no quieren ser motivo de crítica y verse excluidos y denostados. Lo que ocurre es que estas tendencias suelen ser tan contundentes como efímeras y que por ese uso tan generalizado y muchas veces tan forzado, pierden toda su credibilidad y generan un “efecto rebote” en sentido contrario que afecta muy negativamente a la verdadera esencia que hay detrás de la palabra.

Creo que todos somos conscientes de la necesidad de cambiar ciertos usos, comportamientos, actitudes en nuestro día a día si queremos que nuestra calidad de vida no se vea menoscabada gravemente en el medio plazo. Hasta ahí todos de acuerdo y cada uno debe aportar su granito de arena para conseguirlo.

Sin embargo, los mensajes apocalípticos que tantas veces salen al retortero si no se actúa en consecuencia, hace que voces también muy respetadas, defiendan con argumentos de peso lo contrario y nos hagan pensar si de verdad no hay una “mano negra” a la que le interesa difundir estos mensajes catastrofistas en beneficio propio.

Pareciera que toda forma de progreso, desarrollo tecnológico, mejora industrial fuera algo malo para el bienestar de la humanidad y de nuestro mundo. Nada más lejos de la realidad. Es demasiado simplista equiparar sostenibilidad a “volver a nuestras raíces”, a autenticidad, a vilipendiar el progreso, a cuestionar el desarrollo de ciertas industrias/empresas sólo por el hecho de ser rentables y crecer. ¿Por qué es malo crecer? El crecimiento siempre genera riqueza y esa riqueza bien distribuida y administrada y sin abusos es clave para nuestro futuro.

¡No seamos fundamentalistas y torpes! Muchas de esas empresas contribuyen a esa mejora de nuestro mundo, aunque no “saquen pecho por ello”. Profundicemos antes de cuestionar y criticar. Respetemos al que tenemos enfrente y no nos dejemos llevar por primeras impresiones que muchas veces no son las reales.

Preocupémonos en hacer cada uno de nosotros, más que en señalar al resto y no hagamos demagogia barata porque es “cool” y arrastra votos o audiencias o parabienes de determinados sectores que suelen ser los que más se movilizan.

Para cambiar las cosas, es necesario dar un giro de 180 grados para que este cambio sea percibido y ajustar después, en lugar de ir poco a poco. Este “movimiento moderado y pasito a paso” hace que la gente que se ve afectada no tome conciencia de que hay que evolucionar, reinventarse, innovar. En resumen, se puede crecer, generar riqueza y ser sostenible. No estoy de acuerdo en que la sostenibilidad nos detenga, nos pare o nos castre.