Opinión

Súper Bicu Bicu

El Deber 21/7/2019 04:00

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Mi adorable nieto sueña con sus superhéroes. Quiere ser Superman, Batman o el Hombre Araña. Lo que más le atrae es que estén siempre por los aires. Está bien que los chicos sueñen, pero mi nieto ya tiene 18 años y sigue jugando con esas fantasías. Le dije que tiene que pensar como ciudadano de esta plurinación, en vísperas de las elecciones. Que, si quiere emular héroes, que estos sean bolivianos, como Hugo Dellien, Leo Rosas o el diablo Etcheverry.

Dijo que quería ser como el ‘Diablo’, pero ya no, porque es masista. Le dije que respete sus ideas y que lo siga admirando. Por ahí llega a ministro de Deportes y, en vez de hacer coliseos que se caen, hace centros de alto rendimiento en todo el país, nacionaliza 10 extranjeros y hace una buena selección para las eliminatorias al mundial. No razona. Insiste en un héroe que se la pase volando, debe ser porque él está siempre en las nubes. Me puse a pensar en esa obsesión medio narcisista y el único en este país que se la pasa volando, es el que vuela de un lugar a otro. No para en su oficina. Siempre trasladándose de un lugar a otro.

Ese es: ¡Súper Bicu Bicu! ¡Más veloz que el chisme! ¡Más puntual que los buitres! ¡Más inquieto que peto mocochinchero! Ese es ¡Súper Evo! Es admirable. Enciendes la tele y lo encuentras con Putin en Rusia; al día siguiente, en Buenos Aires con Macri; llega a La Paz, se traslada al helicóptero a dejar sus camisas a lavar, toma su avión, almuerza con una princesa japonesas en Santa Cruz, aparece en Turquía o en Egipto, gastando la gasolina de yacimientos y la plata del pueblo, pero chocho de la vida.

No le importa dónde ir. Le importa viajar volando. Para no perder la costumbre, va a saludar a Maduro para consolarlo en su decadencia porque, como todo amigo, tiene que estar en las buenas o en las malas, así estas sean muy malas amistades. Súper Bicu Bicu es incorregible. De tanto viajar por las nubes, cada día está más en la luna. Cuando aterriza gasta millones de dólares para su campaña sin decir ni pío. Mi suegra, sin embargo, está acuerdo con que Evo siga viajando. “No debe molestarnos que viaje. Lo que debe molestarnos, es que vuelva”, me dijo.

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