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15 de abril de 2023, 7:00 AM
15 de abril de 2023, 7:00 AM

Por: Lic. Luis Fernando Romero Torrejón /Presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija

Este 15 de abril se recuerda 206 años de la grandiosa Batalla de la Tablada, donde el Moto Méndez, junto a sus montoneros, combatieron ferozmente contra el ejercito realista español, luchando por nuestra libertad e independencia; es ahí de que comenzó nuestra historia llena de anhelos y sueños de su gente, en una tierra cálida y andaluz, que hasta nuestros tiempos actuales siente que se le debe mucho, a pesar de haber sido “la muy leal, la muy fiel”.

Mas allá de una remembranza histórica, nos atañe ver cómo está nuestra economía, hacer una breve evaluación desde aquel año 2014 hasta la fecha, donde hubo el punto de quiebre, dada nuestra gran dependencia de la renta petrolera, desde ese entonces, ya no tuvimos precios extraordinarios a nuestro favor, y para variar, nuestra producción hidrocarburífera viene en picada, debido a esta ley de hidrocarburos, una ley de “cosecha, no de siembra”.

 De acuerdo con datos gubernamentales, el 2014 tuvimos una tasa de crecimiento económico de 4,98%, el 2020, año de la pandemia, tuvimos la contracción del PIB departamental más importante de nuestra historia moderna, con un -10,59%; según los últimos datos proporcionados por el INE, el 2021, crecimos en un 2,53%, al parecer, más una reacción en cifras, debido a la comparativa dispareja con el año 2020, pero sin embargo nuestra economía aun no se ha recuperado plenamente. El 2021, a precios corrientes, tuvimos un PIB de $us. 2.657,01 millones, aportando apenas un 7% al PIB nacional, por lo que seriamos la 5ta economía del país; sin embargo, dado este indicador, nuestro PIB, desde el 2014 al 2021 cayo en un 41%, de la misma manera nuestro PIB per cápita, en un 48%.

 En base a la información proporcionada por la “Memoria de la economía boliviana 2021”, Tarija tuvo una “inversión pública departamental” de $us. 651 millones el 2014, el 2021 apenas de $us. 156 millones, con una reducción del 76%; esto compromete seriamente la diversificación y desarrollo de nuestra economía, ya que dependemos mucho de las transferencias de recursos por parte del gobierno central. Al respecto, del 2014 al 2021 este tipo de transferencias gubernamentales hacia nuestro departamento cayeron en un 68%, es decir la gobernación de Tarija, municipios, universidad pública y el gobierno autónomo del Chaco, recibieron menos dinero a consecuencia de una menor coparticipación tributaria (menos un 7%) y renta petrolera; por ejemplo, el Gobierno Departamental de Tarija durante este periodo, 2014-2021, las regalías e IDH otorgados por el nivel central descendieron en un 77%.

 Según el informe inicial de gestión 2023 del G.A.D.T. de sus Bs. 711,6 millones de presupuesto de ingresos, el 75% provendrán de las regalías hidrocarburíferas, un 14% del IDH, 4,5% del IEHD y apenas un 3% serán recursos propios; es decir que casi el 94% de los ingresos de esta entidad provendrán de la renta petrolera, esto refleja una gran dependencia no solo de la gobernación sino del departamento en su conjunto de los recursos del gas natural. Respecto a su presupuesto de egresos, los “programas y proyectos de inversión” tienen el mismo nivel de gasto que los de “funcionamiento institucional”, un 12%, debería revertirse esta figura.

Nuestra “deuda pública departamental”, al 31 de diciembre de 2022, era de Bs. 1.453 millones, misma que se redujo en un 26% respecto al 2021; se tiene programado, para este 2023, Bs. 116,5 millones en pago de servicio de deuda, lo cual representa un 16,4% de este presupuesto del gobierno departamental, donde el principal acreedor es el FNDR con un 51% del total.

Respecto al “déficit fiscal” del G.A.D.T. que de cierta manera representa al del departamento de Tarija, desde el 2011 hasta el 2020 fue constante, donde en el 2014 fue su máximo con Bs. 1.962 millones, luego se observan superávits fiscales, el 2021 de Bs. 42 millones y el 2022 de Bs. 115 millones; se analizó que del 2014 al 2022, los gastos de redujeron en un 505% y los ingresos en un 181%, principalmente por la caída importante de la renta petrolera y las transferencias gubernamentales, obligando a las entidades publicas locales a gastar menos , a pesar de ellos lo ingresos fueron en la mayor parte de las gestiones menores que sus gastos ejecutados, lo cual debe corregirse en busca de una eficiencia administrativa del gasto público.

Respecto a nuestra producción hidrocarburífera de gas natural”, del 2021 al 2022, la misma tuvo una contracción del 52%, esto se refleja en que su producción el 2014 era de 41,6 MMmcd a una cifra de 18,7 MMmcd a febrero de 2023, una reducción del 55%; a pesar que eventualmente hubieron precios más favorables del petróleo y por ende del gas natural como por ejemplo por la guerra europea, esto no significo mayores ingresos por este rubro ya que como se observa la declinación de este sector es importante en el país. A lo que se refiere nuestras exportaciones de gas natural, del 2014 al 2022, las mismas bajaron en un 187%; en promedio este hidrocarburo representó el 97% del total de nuestras exportaciones departamentales, se evidencia muy poca diversificación de nuestra economía.

Sin embargo, no todo está perdido, hay cosas que podemos hacer, tanto a corto como a largo plazo, sin duda es importante hacer un cambio estructural en lo económico, productivo, político, social, hasta en lo cultural, un cambio de chip en todo el sentido de la palabra.

Será difícil que mejoren nuestros ingresos como región, lo único que nos queda es manejar salomónicamente todos los recursos que lleguen al departamento; debemos reducir gastos y optimizar costos, invertir únicamente en programas y proyectos con alto impacto en empleo e ingresos para la población.

 Consensuar un pacto fiscal es clave para salir de esta crisis, en primera instancia a nivel local, principalmente con los municipios y demás entidades, y casi de manera paralela con el gobierno central; esto permitirá aliviar la carga fiscal ya que hasta la fecha el departamento de Tarija se hace cargo de competencias nacionales como el pago al sector salud, costo del servicio interconectado eléctrico, sostenibilidad de políticas públicas nacionales, otros.

Inyectar capitales a la economía departamental es también fundamental, mediante proyectos concurrentes, fidecomisos o prestamos de organismos estatales para inversión pública productiva; también gestionar créditos, donaciones o fondos de organismos internacionales o de países de forma bilateral. Sin olvidar la importancia de acuerdos con el sector privado, las alianzas son pilares para el desarrollo, buscando atraer inversiones nacionales y extranjeras con condiciones administrativas y fiscales atractivas para los mismos.

Mas allá que también es necesario potencializar nuestra industria, comercio, turismo, sector agropecuario, y otros, todas estas recomendaciones quedarán en la nada si no hay voluntad política, hay que enfocarse en un plan integral donde se deje a un lado lo partidario y lo ideológico, procurando ser pragmáticos, todo por nuestra chura Tarija.

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