Opinión

Temas para referéndum

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14 de abril de 2017, 6:00 AM
14 de abril de 2017, 6:00 AM

Han surgido en estos días temas muy importantes para el país que entran dentro de la definición de referéndum, figura muy antigua como su nombre: es el gerundio del verbo latino “referre”, que significa volver a plantear o a consultar. La Constitución Política del Estado incorporó la figura del referéndum en el 2002, aunque Bolivia había usado esta forma de consulta democrática ya en 1931 por una junta militar presidida por Carlos Blanco Galindo para decidir sobre nuevas enmiendas constitucionales.

Ahora hay por lo menos dos temas que podrían ser sometidos a referéndum: la ley de la coca recientemente promulgada por el Gobierno y una definición sobre el peligroso escalamiento de las tensiones en el mundo para que el pueblo decida su posición.

Los cocaleros de Yungas vienen proponiendo desde hace varios años la realización de un referéndum que permita saber cuál es la coca que prefieren los bolivianos, lo que permitiría, dicen ellos, decidir dónde deberán estar los cultivos para usos legales.

El tema es planteado por una fuerza política opositora apoyada en lo que dice la Constitución sobre los cultivos de la coca, mandato que la nueva ley habría violado. La Constitución fija que el Estado debe reconocer los cultivos de la hoja “originaria y ancestral” pero la nueva ley propone incluir a los cocales que tengan “registro y catastro”. Se trata, dicen los proponentes, de una clara violación de la Constitución. Un voluminoso articulado de la ley no responde a ese veto constitucional y solo defiende el derecho de los cocaleros que posean registro y catastro de sus cultivos.

El debate puede durar mucho, por lo que la figura del referéndum surge como una solución, sobre todo porque el cultivo de la coca excesiva, aquella que no tiene demanda de la práctica ancestral del acullico o pijcheo es la causa de graves problemas para los bolivianos.

Otro tema. El alineamiento de Bolivia en la actual coyuntura internacional de tensiones peligrosas tendría que ser el que los ciudadanos prefieran. Si Bolivia ha de defender a regímenes condenados por nuestros vecinos, como lo están haciendo ahora los embajadores en la OEA y la ONU, que lo defina un referéndum. Lo mejor, en democracia, es acudir a la consulta con el soberano, es decir el pueblo: vox populi, vox dei 

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